miércoles, 30 de enero de 2019
sábado, 26 de enero de 2019
Envio gratuíto de mi libro!
Para aprovecharte de esta oferta teneis que poner añadir el libro a vuestro carrito, poner el codigo y luego a la hora de seleccionar el envio ya os saldrá el descuento, está disponible hasta el dia 7 de febrero!!
el codigo: ONESHIP
MI LIBRO:
http://www.lulu.com/shop/mundos-divididos-rous/beber-de-m%C3%A1sechar-de-menos/paperback/product-22427117.html
jueves, 24 de enero de 2019
Demasiadas preguntas para tan pocas respuestas
Quizás hoy me toca hablar del miedo, del miedo que, sinceramente, tengo a casi todo, tuve miedo de quererte, de perderte, de ser dos, de seguir siendo una, de no poder ser con nadie más, de no ser conmigo, contigo, de mi, de ti, de nosotros, de ellos, de todo lo que un día quise y de todo lo que me queda por querer. Y tengo miedo porque siento, porque me duele y sobretodo porque me duelan más cosas.Y quizá lo tengo porque ya me ha dolido demasiado el paso del tiempo que arrasa con todo, o quizá porque me despedí de alguien que iba a ser para siempre, o porque otros se fueron sin ni si quiera despedirse, y también prometían quedarse en todas.Miedo de no estar a la altura de algo, de mi misma, miedo a mostrarte como soy y que sepas por donde romperme en dos. Miedo a ser sincera por si alguien me está miento, a mirar a los ojos por si acaso me quedo atrapada en ellos, a decirte que no quiero perderte, por si acaso te pierdo.Lo reconozco, tengo miedo a todo. Seguramente, porque antes, en algún momento de mi vida; ya lo perdí todo y se cómo duele.Pero también se que después de estar completamente en la mierda, tras días, seguramente meses y muchas lágrimas a escondidas, se sale, o por lo menos dejas de ahogarte en tus propios problemas, que ya es un gran paso.Seguramente he vivido en todos los estados que puede vivir una persona, conozco la decepción que sientes al perder a ese amigo que era para siempre, el dolor de la muerte de un ser querido, la rabia de aquel chico que te mintió en la cara, la tristeza de ver a tu madre llorando por algún motivo, la preocupación de cuando no consigues olvidar a alguien, el rencor por aquella persona que te traicionó cuando menos lo esperabas, la desgana después de pasar una época de mierda, la desesperación de llorar hasta quedarte dormida y después despertar y preguntarte porqué lo has hecho si lo que querías era seguir durmiendo. Las dudas de una persona jodidamente insegura y que dejó de confiar en todo el mundo, incluso en ella misma, la ansiedad que ni si quiera sabes qué coño te pasa, pero te pasa y te pasa mucho, y duele, y duele mucho. La depresión de no querer salir de una cama, de alejarte del mundo, de querer solamente desaparecer.Y es por eso que puedo hablar de sentimientos, porque los he vivido, igual que he vivido la sonrisa de ver sonreír a alguien a quien quieres y ser tu el motivo, la alegría de despertar al lado de alguien que quieres que duerma contigo para siempre, la incredulidad de ver cómo aquello que quisiste durante tanto tiempo está contigo, y no con otras. El sentir que has nacido para querer a alguien y ese alguien ha nacido para que le quieras, la complicidad de una mirada, de un domingo por la tarde, la amistad que me enseñó quien vino y se quedó cuando todos se fueron, el amor que sentí y que hice aquella noche que nunca voy a poder olvidar, ni quiero. La forma más pura de querer a alguien, el sentir que vuelas sin levantar dos palmos del suelo, el sentirme libre, jodidamente libre cuando volaba junto a sus alas, el querer, por encima de mis posibilidades, el enamorarme , como nunca pensé que podía hacerlo, el querer a alguien casi más, y sin el casi, que a mi misma.Por eso puedo escribir sobre el miedo, porque lo tuve todo y lo perdí, y se lo que se siente cuando lo pierdes todo, y sé el miedo que tengo a volver a perder algo, alguien.Pero si algo he aprendido, es que si pude salir de un pozo jodidamente hondo del cual estaba segura que no saldría nunca; puedo salir de todos los avugueros que me puede provocar el futuro.Si fui capaz de vendarme una herida que me rompió en dos, y ahora poder tocar la cicatriz sin que apenas escueza, soy capaz de volver a hacerme mil rasguños más en la piel, porque sé que puedo sanarme.Escribo sobre esto porque he vuelto a tener miedo, y no me gusta, vuelvo a tener miedo de perder a alguien, porque vuelvo a querer muy por encima de lo que me gustaría, vuelvo a encontrarme sonriendo sin motivo por los rincones, justo como lo estoy haciendo ahora mismo, como una estúpida a la que, una vez más, le han despertado aquella parte que tenía guardada.Vuelvo, sin querer, a pensar en alguien antes de dormir, a imaginarme un futuro que no tengo ni idea de si va a pasar, a despertarme y pensar cómo despertarás, a dormir y pensar cómo dormirás, cual será el lado de tu cama, cómo será el humor de tus mañanas, si te gustará el café caliente o eres más de dejar que se enfríe, si seré lo suficiente para ti, si esto mañana acabará, si siquiera empezará, si tu piensas lo mismo, si por algún casual, en algún momento de tu vida has pensado en un futuro que lleve mi nombre.Si mañana seremos dos, si en mi próximo cumpleaños serás tu el regalo, si te gustará la forma en la que te quiero cuidar, si tu también tienes miedo, que cojones pensarás, que pasará por tu cabeza cuando hablas de mi, o conmigo.Si tu tampoco quieres perderme, si a ti también te da pánico esta situación, si te da miedo enamorarte, si has sonreído en algún momento al escuchar esto, si tu tampoco quieres quererme por miedo a que te haga daño, si también piensas que enamorarte es darle poder a alguien de que te haga daño y esperar que no lo haga, si también te juraste que nunca, nunca, nunca volverías a querer a nadie con tanta fuerza y ahora te das cuenta que has vuelto a caer, si también tienes tantas preguntas cómo yo. Si también sientes como yo, si también tienes miedo cómo yo, si también te sientes estúpido como yo, si también, como yo, piensas que, una vez más los sentimientos le ganan al miedo, y menos mal
MI LIBRO :http://www.lulu.com/shop/mundos-divididos-rous/beber-de-m%C3%A1sechar-de-menos/paperback/product-22427117.html
miércoles, 23 de enero de 2019
No se de que modo, pero te quiero
Voy a ser valiente: tengo miedo. Miedo a darme cuenta que siento algo que no debería sentir. Miedo a que hayas despertado los fantasmas de pasado. Miedo, porque anoche estuve pensando en ti, y antes de ayer, y ahora mismo, y ni si quiera yo soy capaz de entenderlo. Vamos a pensar que estoy confundida y que simplemente es una rayada, de esas que me vienen una vez al mes. Vamos a creernos que no sonrío más de la cuenta si te miro o que no se para el tiempo cuando estoy contigo. Vamos a suponer que no te imagino por las noches y no recuerdo todos los momentos que pasé contigo una y otra vez. Supongamos que no te echo de menos cuando te tengo a 3 cm de distancia y que no tengo celos cuando me hablas de otra gente. Supongamos que no echo de menos aquellos momentos donde el mundo deja de existir y solo importa tu sonrisa y mis ganas de morderla, que no pienso en aquello que no pudimos ser o en lo que nunca seremos. Supongamos que no guardo tu último beso bajo llave por si acaso no se repite y que no recuerdo aquello que me dijiste la última vez que fuimos sinceros. Venga, juguemos al juego de que ninguno de los dos siente nada, juguemos, porque tengo miedo de aceptar que seguimos siendo los mismo imbéciles que se quisieron a escondidas. Nadie dijo que eso de ser amigos fuera fácil, pero ninguno de los dos estábamos dispuestos a perdernos del todo, y fue la mejor forma de quedarme a tu lado. O tal vez la peor. Si te soy sincera, incluso yo me he llegado a creer que ya no me importabas, he llegado a pensar que mi cabeza había conseguido separar lo que fuimos de lo que no podíamos ser. Pero ahora no se si ha sido realidad o simplemente escudo. Sigo pensando que no puedo estar contigo, somos demasiado diferentes, o tal vez nos parecemos demasiado, pero ya nos dimos contra la misma pared de la inseguridad demasiadas veces como para volver a coger carrerilla. No vengo a decirte eso, simplemente necesitaba decirte que, tal vez, para mí sigues siendo igual de importante como lo fuiste en su momento. Han pasado muchos meses intentando distanciarme de ti para que no sufras, o tal vez para no sufrir yo, pero no puedo, no podemos, hay algo que siempre me hace regresar donde tu estés, hay algo que no me deja irme. Y ese algo eres tú. Con tus tonterías, tus enfados, tus miradas que hablan más que tus palabras, tus bobadas, la forma que tienes de hacerme sentir que sigo siendo una niña pequeña, una niña con miedo a que descubras que hay 1000 personas ahí fuera dispuestas a ocupar la cama donde tantas noches dormí. Con miedo a que ya no me necesites, con miedo a necesitarte. Con miedo a todo lo que tenga que ver contigo. Pero sigues aquí, después de todo, y no entiendo si por comodidad, por costumbre o porque tú tampoco sabes lo que sientes. Quién sabe, quizá aquellas bromas esconden demasiadas verdades y yo no he sabido leer entre líneas, o tal vez no he querido, para no tener que aceptar que el pasado nos está llamando a la puerta. Deja de mirarme con esos ojos cuando estamos juntos, deja de sonreír cada vez que te miro, deja de ser tan tu... Porque a veces, y solo a veces, echo de menos ser nosotros. Los dos sabemos que hay cosas que no funcionan y una de ellos somos tu y yo, y tal vez por eso tengo miedo, a quererte, a que me quieras, a darnos cuenta que no hemos sido capaces de separar el cariño del amor. Pero es tu culpa, es tu culpa por hacerme sentir especial a cada rato, por ser tan tú, por convertirte en todo. Y ese es el problema, cuando alguien se convierte en todo, porque caes en el riesgo de quedarte sin nada si algo falla. Y los dos sabemos que a ninguno de los dos nos sale nada bien. No vamos a ser una excepción. No sé porque te escribo esto, tal vez sea para decirte que creo que estoy volviendo a ver el muro enfrente nuestra y que no sé si alguno de los dos quiere parar, tal vez porque no tengo el valor de aceptar que has vuelto a resucitar aquello que creí enterrado. Tal vez era cierto aquello que dijiste que nunca seriamos capaces de olvidarnos del todo. Creo que esta vez ha sido mi culpa, construí una perfecta barrera entre tu y yo para que a ninguno de los dos se nos ocurriera saltar el muro, y te juro que cuando volví a ser yo pensaba que estabas superado. Pero tal vez no era así, tal vez ninguno de los dos habíamos sido capaces de mirar a otro lado. Ojala pudiese creerte cuando dijiste que seguías pensando en mi cuando dormiste con ella, pero incluso eso me da miedo, porque sería aceptar que solo los imbéciles repiten el mismo error dos veces, que ya nos dimos cuenta que no somos capaces de estar juntos, que sería una putada volver a pasar por todo aquello, o tal vez no, quien sabe. Tengo miedo de creerte cuando bromeas con futuros perfectos, cuando te emborrachas y me dices que me sigues echando de menos, cuando me voy cuenta que yo también, que aunque he intentado alejarme de ti, siempre vuelvo, de echo empiezo a pensar que nunca me fui. Me vas a volver loca, no intentes entenderme porque no soy capaz de hacerlo yo, no se ni lo que siendo, ni lo que quiero sentir ni lo que debería sentir. Solo sé que te quiero, no se de que modo, pero te quiero, y que tal vez dos personas que se quieren no se pueden olvidar si están cerca, pero tampoco estamos dispuestos a estar separados. Solo sé que tuve celos cuando supe que dormías con ella y que me enfadé cuando dijiste que incluso así me echabas de menos, pero tengo que reconocer que yo también intenté no pensarte en otros brazos, y casi lo consigo. Pero a veces hay que saber que es mejor una amistad para toda la vida que una relación de 3 meses. Por eso me fui, porque si me quedaba nos terminaríamos haciendo daño. Y es justo eso lo que no quería. Porque decir adiós también es querer, tal vez, la forma más pura, menos egoísta. Creo que no te he dicho nunca que ese fue el verdadero motivo por el cual dejé de quedar contigo, porque te quería demasiado como para joderlo del todo, porque quise huir antes de que los celos y la desconfianza se apoderara de nosotros, por eso intenté construir una barrera, para poder seguir uno al lado del otro, para, de algún modo no perdernos nunca. Pero deja de ser tan adorable, que se me caen los muros. Y no quiero eso.
Desconocerte es lo mejor que me ha pasado
Después de un tiempo perdida; he comprendido varias cosas.
El problema no es mío, eres tú que no sabes que cojones quieres, que no sabes si me quieres y mucho menos para qué.
Te entregué incluso aquello que no tenía, fue por eso que me quedé completamente vacía, simplemente por intentar llenar un vacío que yo no había hecho, por intentar vendar una herida que yo no hice, por besar una cicatriz que no causé yo. Me propuse cuidarte casi tanto como te quería, hacerte feliz por encima de cualquier cosa, incluso de mi. Y ese fue el error, darte tanto a ti, hasta quedarme sin absolutamente nada, y que aún así; no fuese suficiente.
Me dediqué a culparme durante meses, a intentar ser mejor contigo, a darte, otra vez, lo que no tenía, incluso a cambiar para parecerme a aquello que tu querías, el problema es que nunca supiste que era aquello que querías, ni si quiera si querías querer algo, y ese fue el problema. El venderme un amor que ni si quiera querías sentir, y supongo que te resultó fácil dejarte querer por alguien que daba el 200% ya que tu no aportabas una mierda.
Pero ni si quiera eso era nunca suficiente, y no digo que no lo fuese, digo que era jodidamente doloroso seguir luchando día tras día sin llegar a la meta, que si, que estabas conmigo, pero no luchabas a mi lado, nunca moviste un dedo por mi, y eso, hasta la persona más enamorada; lo termina viendo.
Digo que no fue suficiente porque siempre me demostraste que merecías algo mejor, que cada cosa que hacía estaba bien, era mi deber hacerte feliz, mi obligación correr a pedir perdón cuando te equivocabas tu; por puro miedo a perderte, ya que te encargaste de hacerme creer que si no eras tu; no me iba a querer nadie.
Y ojala, ojala nadie me vuelva a querer como no lo hiciste tu, porque no digas que me quisiste, porque ni aquello fue amor ni esto es dolor, es rabia, pena y una jodida impotencia de haber dejado que me destrozaras de esa manera, de haberte permitido meterte en mi cabeza y machacarme hasta el punto de pensar que vivía por y para ti, que detrás de ti no había absolutamente nada, porque nada era comparable contigo. Y menuda imbécil por creerte cada vez que me juraste que no pasaba nada, que era una histérica y que de todo hacía un problema, claro, perdóname por quitarme la venda de los ojos y darme cuenta que tu nunca me quisiste, que no se lo que fue aquello, pero desde luego; querer no.
Y claro, la loca histérica por rallarse cuando ella lo entregaba todo y no recibía nada a cambio, y aquello que recibía dejaba mucho que desear.
La dramática por que me impusieses unas normas que yo misma acepté sin rechistar, y cuando quise darme cuenta que vivía en una jaula ya me habías cortado las alas.
La insegura por creerme cada vez que quisiste hacerme ver que nunca fui suficiente para ti, que tenía que vivir casi dándote les gracias por quedarte a mi lado, casi pidiendo perdón por no ser mejor, casi esclava por un amor, que ni fue amor, ni lo iba a ser nunca.
La paranoica por darme cuenta que contigo nada de lo que yo hiciese era suficiente, en cambio tu lo hacías todo perfecto, claro que si, cada cual que viva en su realidad, que yo he despertado y te aseguro que no voy a volver a la tuya.
Me convertiste en un ser completamente vacío, de tanto demostrarme que no valía nada al final me convertiste en eso; en una inmensa nada
Al final; Por intentar ganar contigo; Lo perdí todo, y solo perdiéndolo todo desaparece el miedo a perder, a perderte, y es que, de que me vale tenerte si solo me quieres cuando no tienes nada mejor que hacer. De que me vale que me quieras si no tienes ni puta idea de hacerme feliz. De que me vale estar contigo; si para eso tengo que alejarme de mi.
Tal vez eso te duela, pero no sabes lo bien que se vive sin ti, con el miedo que tenía a verme sola, a despertar sin ti,sin lo mejor que me había pasado en la vida, sin la persona que le daba sentido a todo ( o eso pensaba) y joder; perderte es lo mejor que me ha pasado.
Así que gracias. Por desaparecer digo, y no vuelvas.
MI LIBRO:
http://www.lulu.com/shop/mundos-divididos-rous/beber-de-m%C3%A1sechar-de-menos/paperback/product-22427117.html
Y de pronto...Ya era tarde
Ya sabía que te iba a echar de menos, lo supe la primera vez que dormi contigo, cuando tú descansabas y yo te miraba , observando cómo era posible que todos mis futuros estuviesen en mi cama, a mi lado, tranquilo, cómo ignorando que alguien se estaba muriendo de amor en aquel instante. En ese momento también me dí cuenta de que soy imbécil, porque hay que serlo para tener al lado, quien quiere que se todos tus principios y tu, por tu puta inseguridad de mierda, estar pensando en todos los finales. Porqué si, porque casi antes de empezar a quererte tan fuerte ya estaba pensando lo mucho que me costaría olvidarte, porque antes de dormir contigo pensaba en lo mucho que me costaría salir de la cama a la mañana siguiente, en lugar de aprovechar que tenía todo lo que quería a menos de 2 centímetros de mi cara.Dejé que me invadiese el miedo por el simple hecho de que estaba acostumbrada a perder, porqué, tal vez, me había acostumbrado a la soledad de alguien que tiene miedo a que le quieran; por si luego le olvidan.No es fácil empezar algo que sabes que va a terminar, pero créeme que duele más quedarse con la duda. Y al final, de tanto miedo a quererte te quise como nunca había querido a nadie, pero nunca fui capaz de demostrarte que eras todo lo que necesitaba en mi vida, que nunca fuiste un aquí te pillo aquí te mato, y ahora, me mata el no haber podido explicarte todo aquello a tiempo.Nunca, nunca fue el acostarme contigo, era por despertar a tu lado, nunca fuiste un pasatiempo ni algo que se olvida tras un par de copas de esas que se convertían en botellas vacías por el suelo y el corazón lleno, de miedo quiero decir, porque siempre fue muy fácil emborracharme contigo, pero nunca pude con el dolor de la resaca al no saber cómo decirte que te quedases también un domingo por la tarde y no solo un sábado por la noche.Ahora, con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta que aquello de esconder sentimientos no funciona, que somos un par de imbéciles que se quisieron, tal vez a destiempo, y mal, porque nunca fueron capaces de ser sinceros el uno con el otro. Y nos hemos dado cuenta, como siempre, mal y tarde.Tú, dudando de si algún día te quise, y yo, sin saber cómo explicarte que te quise desde siempre pero quizá me asustaba escuchar un " y yo" por respuesta y tener que saltar al precipicio sin chaleco anti alas. Porque, leí que costumbrarse es otra forma de morir, y si, yo me maté el dia que me acostumbre a estar sola, el dia que no fui capaz de jugármela por ti, cuando en realidad eras lo único que merecía la pena en mi vida.
Quien sabe, solo sé que fui cobarde al no saber decirte que me enamoré de ti mucho tiempo atrás, cuando llegaste más o menos. Ya lo decía el Maestro:” Los besos que perdí por no saber decir te necesito” Y ya es tarde, y no puedo sentirme más idiota. Al final es cierto eso que de los errores se pierde, y nos perdimos por miedo a perdernos.Somos un par de imbéciles, que se quieren, como ya he dicho, tarde y mal.Al final, me has dado la mayor lección que me puede dar alguien, y es que el miedo en exceso solamente sirve para hacer jodidamente infeliz, y perder aquello que realmente vale la pena. Que vivir pensando en el futuro lo único que hace es destrozar tu presente, y que cuando se quiere, y se quiere de verdad; hay que decirlo antes de que se te haga un nudo en la garganta que no te deje volver a hablar a tiempo.Si sirve de algo te sigo queriendo, aunque sea tarde, aunque te deba demasiados domingos por la tarde, aunque hayamos sido unos cobardes, aunque haya pasado demasiada gente por nuestra vida intentando llenar un vacío que nosotros mismos provocamos. Te quiero, y ya no tengo miedo a tener que olvidarte, porque esta vez sí, prefiero darme la hostia de mi vida, a preguntarme el resto de ella, que hubiese pasado si te hubiese dicho que te quiero, más o menos, desde que llegaste.
MI LIBRO:
http://www.lulu.com/shop/mundos-divididos-rous/beber-de-m%C3%A1sechar-de-menos/paperback/product-22427117.html
YO NO ME FUI, TU ME DEJASTE IR
Llevo un rato delante de un papel en blanco que no se si seré capaz de llenar de tinta, no lo sé, porque ni si quiera yo se cómo me siento. Si te soy sincera me he despedido de gente que pensé que sería para siempre, he fallado mil veces y me han fallado otras tantas, he caído en incontables ocasiones y me he roto por la mitad más de una vez. Pero hoy es distinto. Ninguno de los golpes del pasado duele tanto como me está doliendo ahora. No estoy enfadada, estoy triste, decepcionada, y sigo sin entender cómo alguien es capaz de jugar así con otra persona. Cuando alguien se va, tarde o temprano aprendes a vivir con ello, pero cuando quien te destroza es quien tienes al lado y encima eres tu quien tiene que sacar valor e irte no sabes donde meterte. Maldita pelea entre lo que quiero hacer y lo que debo, entre lo mucho que te quiero y lo que te odio ahora mismo, entre todo lo bueno que me regalaste y el dolor que siento ahora mismo, entre las ganas de darte un abrazo o de salir corriendo y no volver a verte nunca. Cuando quien te hiere es quien dice quererte todo se complica. Puedes prometerme una y mil veces que no la vas a volver a cagar de esa forma, pero ¿ que más da? Aquí ya no queda nada que romper, estoy completamente hecha pedazos. Sigo sin entender como alguien que dice que te quiere es capaz de hacerte daño, Yo también he cometido errores y los dos lo sabemos, pero hay cosas que nunca pondría en riesgo, y una de ellas eres tú. Pero parece que no te importó romperme por completo, de nada vale ya eso de arrepentirse, cuando alguien ya está roto con un « lo siento» no se le juntan las piezas, con un «soy un imbécil» no arreglas el dolor. No entiendo cómo alguien puede mentirte y seguir mirándome a la cara como si nada, no entiendo cómo todavía tuviste valor a decirme que no querías perderme. No te mientas, si quieres algo luchas por ello, quien juega con fuego se termina quemando, y tu, quemaste todos los motivos para seguir confiando en ti. Y no hay nada que duela más que no poder confiar en alguien a quien quieres. Porque puedes cagarla un millón de veces, pero cómo mínimo: se valiente. Que un enfado se pasa, una decepción deja una cicatriz de esas que el tiempo ya no puede curar. De esas que ya nunca volverá a ser cómo antes, por mucho que yo me empeñe en perdonar, y tu en pedir perdón. Cuando algo se rompe ya no existen vendas que puedan curar esas heridas, pueden taparlas por un tiempo, pero nunca serán capaces de cicatrizar del todo. Y sigues empeñado en decirme que no quieres perderme, y eso es lo que más me jode, porque puedes hacerme daño y luego irte de mi lado, que ya me encargaré yo de olvidarte. Pero no entiendo cómo puedes fallar a una persona que quieres, que te quiere, que daría todo lo que tiene por verte sonreír. Y ahora míranos, ninguno de los dos encuentra su sonrisa, pero no te equivoques, tu estás triste porque dices que no quieres perderme. Yo, estoy triste porque ya nos hemos perdido. Y créeme que me duele mucho más que a ti, porque yo no tuve que perderte para saber que te quería a mi lado, a mi nunca me hizo falta eso, pero no estoy dispuesta a quedarme al lado de alguien que no sabe lo que tiene hasta que lo rompe y es entonces cuando lo echa de menos. No te imaginas lo mucho que te voy a echar de menos, ni lo duro que es tener que irte del único sitio donde querías vivir para siempre, pero yo no me fui, tu me dejaste ir. Así que no me digas que me echaras de menos, porque me tuviste al lado y no supiste valorarlo. Estaba dispuesta a dar mi vida por ti, lo que no sabia es que eras tu mismo quien me la quitaría. Y ¿ Sabes lo peor de todo? Que sigo queriéndote con cada uno de los pedazos que dejaste
La clave para encontrar a alguien que cambie tu vida.
Después de un tiempo buscando sin saber lo que quería encontrar me he dado cuenta de varias cosas. La primera es que las cosas pasan cuando dejas de buscarlas, o cuando tienen que pasar simplemente, de nada vale vivir pensando en un quizá o aferrarte a un destino que solamente existe si tu quieres que exista. Me explico, creer en el destino está bien, también pienso que hay personas en mi vida que el destino a puesto en ella para mejorarla, y otras para joderla, para que mentir, pero no puedes excusarte en el destino para conformarte. No puedes dejar de luchar porque “ que pase lo que tenga que pasar” y no, pasará lo que tú quieras que pase, siempre dentro de un margen, por supuesto, pero si no luchas por algo; no pasará, si no te mueves de tu casa; no pasará, si tu vida piensas que es una mierda y no haces nada por cambiarla; no dejará de serlo nunca. En resumen, entendí que era dueña de mi propio destino, y que aquello que me decían de que solo era imposible aquello que no se intenta, tal vez, tenía algo de verdad, aunque no toda. Sigo; También logré comprender que tal vez, si nadie me llenaba no era porque era exigente, sino porque tengo muchísimo que dar, y quiero recibir algo que esté a la altura, me explico, no puedo ser feliz con alguien que no quiere ser feliz, no puedo pretender tener una historia con alguien que solo vende cuentos, y no puedo dejarme querer por alguien que no tiene ni puta idea de ello. Tal vez, por eso, me empeñé en buscar a toda costa alguien que me quisiera, porque no lo estaba haciendo yo, y me parecía bien cualquier forma que alguien tenía de quererme, incluso si esa forma era haciéndome daño. Me hice protagonista de más de un libro el cual no me interesaba ni lo más minimo el final, simplemente para poder seguir escribiendo, viviendo, sintiendo, no sé, para sentir que alguien estaba a mi lado, pero me dí cuenta que aquello no era querer, y que estaba haciendo daño a personas, que , seguramente no se lo merecían. Fue entonces cuando me vine abajo porque nada era capaz de llenar el inmenso vacío que había creado, seguramente yo, por dejarme querer y sobretodo por no quererme. La inseguridad no solo de pensar que nadie podía quererme y tenía que aferrarme al primero que lo hiciese, sino también el darme cuenta que ni siquiera servia para eso; para que alguien me quisiese ni para querer, ya que aunque estuviese acompañada; me sentía dos veces sola. No se si me explico, y ni si quiera sé lo que quiero decir, pero yo me entiendo, o eso creo. Despues de buscar tanto que me quisiera alguien, quien fuese, me di cuenta que la vida no se trataba de aquello, de vivir esperando que venga alguien y te salve de tus propios fantasmas, de aprovecharte del cariño que te puede tener alguien para dejar de sentirte sola, y no porque quieras esa compañía. Si, tal vez es ruín, pero fue cierto, os lo aseguro. Y no estoy orgullosa de ello, o tal vez si, porque me hizo darme cuenta que no se puede estar con alguien por miedo a estar sola, que si alguien no te llena no tienes que conformarte, que si algo no te gusta; simplemente no lo pruebes. Lo dicho, al final, de tanto buscar me encontré a mi misma, y fue ese día cuando dejé de buscar alguien que me soportase, alguien que me quisiese a toda costa; porque ya lo estaba haciendo yo, y claro, ahora no me valía cualquier amor de contenedor, cualquier abrazo fingido o dormir con alguien para no despertar sola. Me encontré a mi, y supe quererme como nunca había imaginado, supe valorar que todos mis defectos son simplemente cosas que me diferencian del resto, que todas mis rarezas marcan mi identidad y que quien me quiera; me tiene que querer con todas ellas, porque son parte de mi y soy parte de ellas. Dejé de buscar algo, alguien, y lo encontré todo, dejé de hacerme preguntas sin sentido para buscar la respuesta, y joder, la respuesta era yo. No era tan difícil, o tal vez si y por eso me costó tanto, y por eso escribo esto; para recordarte que no busques nada que no seas tu , que te quieras mucho, que te quieras bien, que no te conformes, que no te preocupes si no encuentras a ese alguien que haga que tu vida cambie, cámbiala tú, y ese alguien, aparecerá cuando menos te lo esperes, pero cambia por y para ti. Esa es la clave. No hay otra. La respuesta siempre eres tú, y el resto; que venga lo que tenga que venir, pero quiérete, porque te vas a necesitar y mucho.
Podéis comprar mi libro en : http://www.lulu.com/shop/mundos-divididos-rous/beber-de-m%C3%A1sechar-de-menos/paperback/product-22427117.html
Para cualquier duda mi correo: promesasporcumplir@hotmail.com
martes, 1 de enero de 2019
sin motivos y también por mil razones ( letra del video)
Te quiero, por muchos motivos, el primero quizá es
egoísta, y es que te quiero porque me haces quererme a mi.
Haces que mis cicatrices pasen a ser un segundo plano
cuando las acaricias con tus palabras, con tu paciencia, con tus ganas de
mostrarme una cara del amor que no conocía.
Y es que poco a poco, me demostraste que el amor no
tiene heridas, no tiene dudas, no tiene peros, no tiene excusas, no tiene
culpas, no tiene reproches, no tiene gritos, no tiene vendajes después de
causar una brecha que nadie debería tolerar jamás.
Al final, y en definitiva, creo que me enseñaste a
querer, a querer como se quiere de verdad, a pesar de todos los miedos que
llevaba y que llevo, en la mochila, a pesar de ellos. A pesar de las dudas de
la chica insegura y con la cabeza llena de nubes, y de pajaros en muchas
ocasiones, a pesar de mi temor a volver a salir llena de cicatrices, a pesar de
todo, a pesar de mi, de mi pasado, y de mi presente, que lo quiero contigo.
Y es que, como te dije el otro dia, contigo, es la
palabra que no quiero dejar de decir nunca, contigo+ >>, contigo juego,
contigo vuelo, contigo construyo, contigo sueño, contigo sano, contigo contigo
y contigo.
Te quiero, y lo se porque cuando estoy nerviosa eres
lo único que calma, lo se porque cuando estoy rara, o de bajón, o hasta el
gorro de los dolores, o del trabajo, o de vida en general, eres lo que me hace
ver que hay que seguir luchando, que la vida es un regalo y que hay que
disfrutarlo.
Te quiero porque aprendo contigo, cada dia,
Te quiero porque me haces ser mejor, me haces ser
bella.
Te quiero porque eres tu, y porque ya no podría ser
otra persona.
Te quiero porque me supiste enseñar que vivia con una
venda en los ojos que no me dejaba ver la realidad.
Te quiero porque te quedaste cuando tuve miedo de esa
realidad, cuando me di cuenta que había perdido
demasiado el tiempo buscando el momento perfecto, cuando el momento perfecto
pasaba por que estuvieses tu, y estuviese yo. El resto, importaba poco.
Te quedaste cuando menos lo merecía, cuando pataleaba
sin entender muy bien por que, pero aun sin entenderme, también te quedaste.
Y justo entonces me enseñaste otra lección, y es que
el amor es estar sin esperar nada a cambio, es estar cuando la otra persona más
lo necesita, es respetar, es incluso poner su felicidad o mejor dicho su
estabilidad un poco mas arriba que la tuya, porque la tuya, pasa por ver feliz
a esa persona, y creeme, nunca dejaré de agradecerte eso.
Te quiero, por muchos motivos, porque no se estar bien
si tu no lo estas, porque no me quiero imaginar una vida sin ti, porque no
soporto la idea de saber que no estas bien, porque quiero hacerte feliz, aunque
sea solamente la mitad de lo feliz que tu me haces a mi.
martes, 14 de junio de 2016
El día que nos perdimos
como pensábamos, éramos otra historia más, otro capítulo en un libro lleno de
palabras sin sentido, de protagonistas secundarios y de páginas contadas. Y ya
nos las hemos leído todas, ya no hay nada más que escribir por mucho que nos
empeñemos en ello. Creo que cuando la persona que tienes al lado ya no puede
aportarte nada es el momento exacto para irse, antes de hacer más daño. Y
estamos en ese punto, en el último capítulo de un libro que tenía que durar
para siempre, para siempre, otra de las tantas mentiras que escribimos. Ojala
pudiese quedarme leyéndote mucho más tiempo, pero empiezas a doler, y no me
quiero ir, pero no sé como quedarme a tu lado. Si de verdad lo sabes: dímelo, explícame
como me quedo al lado de alguien que hace tiempo cambió de libro. Creo que la
forma más valiente de querer es saber cuándo es momento de irse, los dos
sabemos que si me quedo vamos a terminar odiándonos, y... no nos merecemos eso.
Por eso me voy ahora, en el momento justo, donde ya no me queda ilusión por ti,
ni ganas de luchar en una guerra que ya está perdida. Ojala encuentres a
alguien que sepa quererte tal y como eres, con tus idas y venidas, tus momentos
de locura y tus paranoias. Ojala sepan ver que detrás de esa preciosa sonrisa
se esconde un corazón frágil. Aunque te empeñes en ponerte un escudo Yo, por mi
parte, te echaré de menos, lo sé, se que aunque me vaya yo, soy quien peor lo
va a pasar, pero es tan necesario tomar distancia para poder ver todo con
claridad, me he puesto demasiadas veces la venda en los ojos y ya ni si quiera
se cuando creerte o cuando seguir pensando que todo es como antes. Y no, no lo
es, ni tu ni yo somos los de antes, ya no existe un nosotros, ya no hay planes
compartidos, ni cervezas a medias. Ya solo queda el recuerdo de lo que pudo ser
y no fue. Supongo que tu también te estás dando cuenta, llevo tiempo intentando
despedirme de ti, pero no pude. ¿Cómo no íbamos a estar distanciados si ni si
quiera hemos sido capaces de decirnos lo que sentimos? Yo no me quiero ir, y tu
quieres que me quede. Pero callamos, por miedo a una respuesta que todavía
duela mas. No me voy a quitar culpa, estos últimos meses hubiese podido luchar
por ti, pero me quedé sin fuerzas y jugamos a eso de que si tu pasas yo paso
más, y ahora ya hay demasiada distancia entre nosotros como para volver a los
que un día fuimos. Ojala, en un tiempo sea capaz de volver al lugar del que no
me iba a ir nunca, ojala dejes de doler y pueda regresar, mientras tanto cuídate,
que yo ya no puedo hacerlo, se feliz y nunca olvides que te prometí que no me iría
nunca...pero tampoco pensé que llegarías a doler tanto. Y si me quedo voy a
terminar complementa mente rota. Espero que tú seas capaz de recordar sin que
te duela, espero que aprendas a cuidar aquello que no quieres perder. Y ojala
cuando nos volvamos a cruzar seas capaz de decirme que me has echado de menos y
que quieres que vuelva. Ojala ese día yo te siga echando de menos. Hasta
entonces... recuérdame, aunque solo sea una vez al día. Recuérdame, que yo no
seré capaz de olvidarte.
miércoles, 8 de junio de 2016
Te echo de menos
simplemente por el hecho de seguir viviendo, echo de menos aquellas tardes
donde no hacer nada lo era todo. Te recuerdo hace unos meses siempre con ganas
de luchar, con una sonrisa por bandera y sin más patria que donde estaba la
gente que querías. Recuerdo aquellos días hablando hasta las tantas contigo,
del pasado, del presente, y de un futuro que no existe. Y es que hace mucho que
ya no eres la misma persona, ya no sonríes cuando nadie te mira, ya no eres
capaz de escuchar ciertas canciones sin recordar, ya ni si quiera me escribes.
Echo tanto de menos aquello que fuiste, recuerdo que antes me querías y no
entiendo qué coño ha pasado para que ahora no seas capaz de mirarme a los ojos,
tal vez te de miedo lo que tienes enfrente, tal vez no quieres aceptar que es
cierto, que has cambiado, que ya no eres aquello que fuiste, aquello que
prometiste que nunca dejarías de ser. Y ya no lo eres. Quiero que todo sea cómo
antes, como cuando tenías magia para resolver cualquier problema, cuando nos
entendíamos con una mirada, cuando decías las cosas a la cara sin miedo a que
pudiese opinar el resto de la gente. Cuando no tenías miedo de querer, de
quererme, y el miedo no entraba dentro de tus planes. Quiero volver a ver
aquellos ojos llenos de dudas pero siempre con una solución en la sonrisa,
aquella sonrisa que tanto me gusta, aquella sonrisa que ahora no encuentro por
ninguno de los cajones de mi habitación. ¿Donde se escondieron tus ganas de
reír? ¿Tus ganas de luchar por mí? ¿Todo aquello que prometiste? Donde están
todas aquellas promesas? Me juraste que seriamos felices, y ahora tengo que ver
alguna fotografía para recordarte feliz, y duele, joder que si duele... Duele
recordar como hace unos años éramos el equipo perfecto, el equilibrio para una
vida que sabíamos que estaba llena de baches, pero nadie me dijo que terminaría
enamorándome de unos de ellos, y que entonces empezaría a echarte de menos a
ti. Es cierto que en la vida no se puede tener todo... Pero te prometo que no
quiero volver a perderte nunca, y, si, tal vez me equivoque, de hecho estoy
segura que me equivoque cuando decidí que era mejor estar con el que contigo,
lo hice mal y lo estoy pagando cada día, pero si te sirve de algo: nunca
volveré a alejarme de ti, pero tienes que volver a ser como eras antes, con esa
sonrisa que era capaz de ganarle la guerra a cualquier hijo de puta que se
cruce por el camino. De verdad, perdóname por olvidarme de ti, por no saber
cuidarte, por no darme cuenta que te estabas convirtiendo en una persona fría,
en todo lo que dijimos que nunca seriamos. Y ojala vuelvas pronto, porque nunca
pensé que echar de menos a alguien fuese tan duro, pero si hay algo más triste
que echar de menos a alguien... es que ese alguien seas tú mismo. Ojala sea
capaz de perdonarme porque me echo de menos. Y duele.
viernes, 3 de junio de 2016
Entre todo y nada
Empezaré diciendo que nunca pensé escribirte esto, nunca pensé decir vuelve a una persona que no iba a marcharse. Lo hicimos todo al revés, no vamos a mentirnos, recuerdo la primera vez que sentí tu ausencia, cada día era un recuerdo continuo de aquellas noches bailando o aquellas madrugadas donde no existía nada que no fuese tu sonrisa y mis ganas de perderme en ella, tal vez lo que empezó como un juego se convirtió en una costumbre, en una necesidad. Pasar de estar un rato juntos a compartir las horas como si fuesen minutos, pasamos de ser nada a serlo todo sin ni siquiera ser nada. Tu ya me entiendes y no hacía falta que nos entendiese nadie más, me bastaba con saber que me querías, que nos queríamos sin tener que dar explicaciones a nadie y ser tener una fecha de principio, pero si la teníamos de fin y los dos éramos conscientes de ello. tal vez es cierto que para terminar algo debe empezar y nunca empezamos, siempre jugamos a querernos a escondidas, a ser todo sin ser nada, eso fue, jugamos a no querernos y perdí, perdí el día que me di cuenta lo mucho que te iba a echar de menos. Y llegó el fin, como siempre, y vuelta a empezar, pero lejos. Tocaba aprender a ser amigos, de esos que luego no se van a casa juntos ni comparten cama, de los de verdad, y no sé cómo pero al final aprendimos, tal vez por la distancia que nos separaba o simplemente porque era la única forma de no perdernos del todo. Te superé, nos superamos el día que compartimos cama por separado y no nos dolió, ese día entendimos que ya no nos hacíamos daño, que todo el dolor había desaparecido y nos quedaba eso: amistad. Aunque resulta curioso porque nunca fuimos más que eso, de alguna forma lo fuimos todo sin ser nada, nunca nos hizo falta etiquetarnos como pareja porque los dos sabíamos lo que sentíamos y nos importaba una mierda si el resto del mundo no entendía por qué nos mirábamos así o porque siempre estábamos juntos. Me importaba todo una mierda cuando estaba contigo, esa es la verdad. Pero no te quiero hablar de eso, quiero hablar del presente, de dos personas que por un mal entendido son capaces ni de mirarme a los ojos, y ya no te hablo de que si un día me quisiste o si un día estuviste enamorado, ya te hablo como aquello que nunca dejamos de ser: amigos. Porque tal vez un amor se puede sustituir pero un amigo debe ser más complicado, y no, no quiero volver a aquello que teníamos hace un tiempo, no, pero te prometí que siempre estaría contigo de una u otra forma, y ahora eres tú quien no me deja cumplir esa promesa. Ojala algún día te des cuenta que te perdí una vez, y no quiero perderte dos veces, no quiero tener que olvidar esa parte que me queda de ti, no quiero ser un recuerdo, quiero ser a quien acudes cuando estás bien pero también cuando todo falla, a quien le cuentas que has tenido un día de mierda y con quien celebras las victorias. Quiero que te des cuenta que una amistad no se rompe por una tontería. Y ojala te des cuenta pronto porque me gustaría saber cómo no eres capaz de mirarme a los ojos después de compartir tantas miradas, como has conseguido borrarme de tu vida por una tontería, tal vez me queda pensar que ni antes nos quisimos tanto ni ahora me odias tanto, quiero decir...no entiendo cómo puedes dejar de querer a alguien tan rápido, o cómo puedes ignorar a alguien que quieres.. Y, si tú puedes enséñame, que esto se me hace cuesta arriba.
miércoles, 1 de junio de 2016
Contigo
pasado, el futuro tal vez me de miedo y el pasado es eso: pasado, algo que no
va a volver y que me he dado cuenta que no merece vivir en un lugar que ni si
quiera existe, no se puede vivir de un recuerdo. Hace un tiempo que cuando veo
el vaso medio vacío me lo termino y me pongo otra copa, y así hasta que lo veo
medio lleno, o hasta que me emborracho y que le den por el culo al vaso.
Siempre he sido un chica sonriente, pero nunca he sido la causa de esa sonrisa,
quiero decir, mi felicidad siempre ha dependido de alguien, no digo que sea una
chica débil, no lo soy, pero siempre alguien tenía ser quien me daba esa fuerza
para seguir luchando, hasta que te das cuenta que cuando tu vida depende de
otra sonrisa realmente no estás queriendo bien, y tampoco es justo que la otra
persona tenga el peso de tu sonrisa, que somos demasiado egoístas en ese
aspecto, no te preocupas tu por ser feliz...y tiene que preocuparse otra
persona? No, no es justo. Pero al final aprendes que no es sano querer de esa
forma, que puedes querer muchísimo, pero estas queriendo mal. Al final ya no
sabes si estás con el porqué le quieres o simplemente por esa dependencia. Con
el paso del tiempo y las hostias que vas coleccionando te das cuenta que debes
aprender a no depender de nadie que no seas tú, debes dejar que otra persona te
acompañe y haga el camino más fácil, pero no ir tras sus pasos, no esperar a
que te quieran para quererte ni dejar tu vida en otras manos, porque tarde o
temprano la pueden soltar y entonces ya no te queda nada. Puedo decir que he
aprendido a compartir camino y ojala destino desde que aquella sonrisa se cruzó
con la mía enseñándome que se puede querer de otra forma, se debe querer de
otra forma. Mostrándome un camino lleno de piedras, pero que estaba dispuesto a
recorrer conmigo. Estaba harta de la gente que me decía que todo iba a salir
bien, y fue él quien me dijo que mi mundo se estaba yendo a la mierda, pero que
se quedaría conmigo para volver a construirlo. Y es justo eso, alguien que te
diga las cosas tal y como son, que no te cuente el cuento de un para siempre
que no siente, que te diga que hoy te quiere, pero mañana no lo sabe. Que sepa
marcharse cuando ya no siente nada y no se quede ahí por comodidad, por pena o
por imbécil. Que sea capaz de decir te quiero mirándote a los ojos y no solo
por mensaje de texto, que te deje decidir tu vida y aceptar las decisiones aunque
sea él quien sale perdiendo. Alguien que te quiera, que te quiera de verdad,
que no te necesite y aún así quiera estar contigo, que pueda vivir sin ti pero
no quiera, eso es. Y un día aparece, como de la nada, sin presentarse y decir
que va a cambiar tu vida y te enseña que las promesas no son más que palabras
sueltas, que los para siempre son tan falsos como un hasta nunca, que hay que
quererse con hechos y no con palabras, que tal vez en unos meses todo termine y
por ello hay que aprovechar el tiempo en lugar de tener miedo, que el miedo es
el mayor enemigo del amor, y que el amor no da vida, pero la hace mucho más
fácil. La verdad que no sé qué va a pasar, pero quiero que pase contigo.
jueves, 26 de mayo de 2016
Carta de despedida
no encuentro motivos para seguir a tu lado, para seguir en general, te escribo
para decirte que tengo la sensación que sobro en tu vida, que si me voy ni si
quiera me echarás de menos, que vas a estar mejor sin mí, que ya no hay sitio
para este triste corazones entre tus cajones. Y no te culpo, yo tampoco
quisiera estar con alguien que tiene que estar triste dos veces al mes por
costumbre, que es más miedo que persona y que todo le afecta demasiado, fue mi
error intentar quererte cuando ni si quiera soy capaz de quererme yo. Hace
mucho que rompo a llorar por cualquier estupidez, y me afecta demasiado todo lo
que haces, hace mucho que veo que no soy suficiente para un corazón que también
está roto, ¿ Cómo se nos ocurrió construir algo si los dos estábamos rotos? Que
estupidez. Tú necesitas alguien que te regale sonrisas y no dolores de cabeza,
alguien que sepa cómo solucionar los problemas en lugar de hacerlos más
grandes, que sepa estar sin ti sin echarte de menos cada dos minutos, que sepa
hacerte feliz, que sepa quererte cuando ni siquiera tu lo haces, que no te
quiera tanto, que te quiera mejor. Tal vez despedirme es un acto egoísta para
ver si realmente no quieres perderme, tal vez solo busco una reacción, tal vez
me quiero tan poco que todavía dudo que alguien sea capaz de hacerlo. Y por eso
no termino de creerte. Nunca te pedí nada que no estaba dispuesta a dar, sobra
con un abrazo cuando me visiten los fantasmas del pasado, me basta con un paseo
por la playa o un te quiero por las noches. No quiero regalos ni viajes al fin
del mundo, ni promesas de esas que nunca cumpliremos, ni que me dibujes un
futuro en la espalda, siempre quise quererte hoy y mañana ojala también, pero
ya veremos. No quiero un para siempre que ni si quiera sabemos si vamos a
cumplir, no quiero que seas mío, quiero que seas conmigo, y aprender a querer
cada una de tus heridas en lugar de intentar borrarlas. Pero hace mucho que tal
vez tu, tal vez yo, pero no somos los mismos, tal vez cada día necesito más de
ti o tu cada día me necesites menos, o simplemente sea una rayada de alguien
que no está acostumbrada a que las cosas le vayan bien y tiene que buscar
problemas donde no los hay. No pretendo que me entiendas, no consigo hacerlo
yo, tal que hay que ser muy cobarde para irse del lado de quien quieres, o tal
vez sea de valientes, no lo sé. Tal vez sea una carta de despedida, tal vez un último
grito de socorro, tal vez un « necesito quedarme a tu lado» porque quien quiere
irse de verdad se va, quien quiere quedarse amenaza con un adiós esperando
escuchar un «no te vayas» Y ojala te des cuenta de ello y no me obligues a irme
porque no sé si lo soportaría
martes, 24 de mayo de 2016
Verdades como puñales
siempre fuiste poesía y solo fui un verso entre un millón de palabras. Cansada
de ver cómo el mundo se va a la mierda y no hacemos nada por evitarlo, cansada
de que me digan como cuando y porque debo pensar, cansada de pensar que mañana
será distinto, cansada de esperar los cambios que no llegan, de tener que
callar porque nos han prohibido decir lo que pensamos, nos prohíben pensar por
nosotros mismos por miedo a que seamos más listos que aquellos que intentan
decirnos que no debemos apartarnos del rebaño, cansada del rebaño y de que
sigan al pastor de siempre sabiendo que nos estamos yendo a la mierda. Estoy
harta de tener que callar para evitar tener una bronca con alguien, de que me
miren mal porque me guste un tipo de música en concreto, de tener que elegir
entre derechas e izquierdas cuando hace mucho tiempo que no se diferencian,
harta de ser libre entre rejas, de no poder levantar el vuelo por si a alguien
le molestan mis alas. Harta de amores baratos, de te quieros fingidos y de
amigos que nunca están. Harta de las relaciones de whattsap, de tener que estar
controlando a otra persona todo el día, de los enfados por la última conexión y
de estar con el puto móvil cuando puedes estar mirando a alguien a los ojos.
Cansada de ver como aún hay gente que se cree más que otra gente, como alguien
piensa que tiene poder sobre otra persona, cansada de las personas que se dejan
dominar hasta el punto de ser marionetas. Hasta los cojones de los machistas
que si no soy suya no seré de nadie, que siguen sin entender que soy mía, a ver
si de una vez os enteráis que amar a alguien no es tenerlo en propiedad, no es
domesticarlo a tu gusto, no es intentar cambiarle. Amar es aceptar a la otra
persona tal y como es, y encontrar a alguien con quien ser libre. Harta de quien
cree que ser libre es ir de cama en cama, de que no entiendan que me refiero es
a tener la opción de ser yo quien decida donde quiero dormir y aún así querer
ir a la misma cama todas las noches. De tener el poder de decidir si quiero
salir con mis amigas de fiesta o quiero un sábado de cine sin estar
condicionada de que si no voy al cine voy a tener a alguien de morros 2 días.
Estoy harta de tener que estar dando explicaciones cada dos por tres de si mis
amigos son mis amigos o somos algo más, ojala algún día alguien os enseñe que
se puede ser amigo de alguien de tu sexo opuesto, y ojala descubráis que os
pueden aportar muchísimas más cosas de las que creéis. Estoy harta de tener que
llamar a alguien maricón porque se enamore de una persona y no de un género,
harta de las miradas de odio y de que os penséis que ser diferente es algo
malo. El problema lo tienen los que son iguales, que no os enteráis. Harta de
ver como niños insultan a otros niños sin pararse a pensar que pueden estar
jodiendole la vida. Harta de la mierda de sociedad en la que vivo, que, o
empezamos a cambiarla, o nos va a terminar cambiando. Y no queremos eso, a ver
si nos damos cuenta antes de que sea tarde, pero se está haciendo tarde, muy
tarde
Distancia, que jodido nombre tienes
es, no es fácil ver como una persona que está a kilómetros es capaz de apoyarte
más que alguien que tienes al lado, no lo entiendes y empiezas a plantearte si
toda tu vida hasta entonces ha sido una mentira. Y no, no lo ha sido,
simplemente hay gente que es capaz de darte todo desde la otra punta del país,
tal vez porque no te tiene siempre y por ello te valora, tal vez porque os veis
poco y disfrutáis de esos momentos o tal vez porque realmente es una persona
especial que ojala estuviese cerca. Existen dos tipos de distancia, la gente
que vive lejos y la gente que se ha ido lejos, la que vive lejos os aseguro que
se puede llegar a tener una relación de las de verdad, y sobre todo si hablamos
de amistad ya que una amistad es mucho más legal que un amor. Se puede, y se
pueden hacer 700km con coche por ver a alguien solo dos días, y se puede vivir
pegada a un teléfono para saber cómo está, incluso se puede pasar 4 días sin
hablar con esa persona que cuando vuelvas a hablar será igual, porque es una
relación de verdad, sin temor a que te estén queriendo por interés, sin dudas
de si solo te quiere cuando se aburre, sin dudas de ningún tipo, solo el dolor
de ver que os separan un puñado de kilómetros y no puedes abrazar siempre que
quieres, pero por eso es tan especial cuando vuelves a ver a esa persona,
porque aprovechamos todos los instantes, todos los segundos a su lado porque
sabemos que en unos días nos volvemos a separar. (Ojala toda la gente actuase
así y no quedase por quedar, quedase para estar todos con el móvil o para sentarnos
a ver la vida pasar) ojala aprendamos eso de querernos como si mañana fuésemos
a perdernos, porque algún día será así y nos arrepentiremos. Por otra parte
está quien se tiene que ir, y ahí tal vez ya tengo más dudas, ahí es cuando el
dolor y el echar de menos se vuelve insoportable, pero te acostumbras, y es
triste, porque realmente te estás acostumbrando a que esa persona no esté
contigo, y si con suerte era un amigo de verdad, un novio de verdad o lo que
sea de verdad, cuando vuelva todo será como antes, y si realmente no lo era: es
una buena forma de darte cuenta de ello. que si creo en las relaciones a
distancia? Creo en las relaciones y pienso que la distancia no es más que un
puñado de kilómetros, que la distancia que realmente separa es la de dos
cuerpos que están cerca y se sienten lejos, eso sí que es jodido y no tener
diferentes puntos cardinales La distancia tal vez no es tan mala como la
pintan, si, es una putada, pero hay cosas peores, hay gente que les separan un
puñado de silencios, un saco de mentiras o un sinfín de reproches, la distancia
solo son kilómetros que tarde o temprano vas a poder recorrer para dar un
abrazo, para vivir los días mas maravillosos de tu vida y también os lo
digo...para luego estar jodido, es una sensación rara, es como tocar la
felicidad con la punta de los dedos y que unos días después de la quiten y
tengas que volver a la realidad, y si, el golpe duele, pero vale la pena. Y
aunque otra vez tengas que aprender a vivir lejos, y tengas que volver a echar
de menos y todo eso, sabes, que en algún momento vas a volver y entonces todo
será como antes, porque la distancia o te mata o nos hace muchísimo más
fuertes. Y elegimos ser fuertes, y lo vamos a ser
miércoles, 18 de mayo de 2016
Aquellas personas
a las puertas de tu vida, sin entrar, sin salir y sin dejar que entre nadie.
Los que no quieren quedarse pero tampoco se van, los que se van pero siempre
vuelven, los que están sin estar y los que juegan a querer a medias. No
entiendo que os pasa por la cabeza, es fácil, si quieres te quedas y sino vete,
pero no vuelvas, y mucho menos te quedes en la puerta esperando a que sea yo
quien vaya detrás tuyo, vete, y cuando te arrepientas no me llames, no me
escribas, no me busques, si tuviste fuerza para irte, tenla para no volver.
Otro caso diferente es quien se va porque no sabe como quedarse por mucho que
quiera, entiendo esa situación porque la he vivido, yo también he querido
quedarme al lado de alguien que me estaba haciendo daño o que simplemente había
llegado tarde a su vida, en ese caso, vuelve cuando quieras, cuando puedas,
cuando seamos capaces de querernos sin cicatrices de por medio. También me jode
quien se queda para hacer daño, y si, tal vez no sea apropósito, pero duele,
duele mucho más que si se va, y ahí es cuando la culpa es tuya por no ser tu
quien te vas porque te están haciendo daño, pero de eso...no quiero hablar, es
más fácil echar la culpa a los demás y pretender que todo el mundo salga y
entre de tu vida como tu quieres, sin pararte a pensar que el poder de tu vida
lo tienes tú, y quien te duele: fuera, y quien no te gusta; fuera, y quien te
provoca mas lágrimas que sonrisas..Fuera. Pero somos imbéciles y nos encanta
quedarnos quietos esperando que un milagro nos solucione la vida o que la otra
persona cambie, sin saber que la gente no cambia, simplemente maquilla su
realidad, su personalidad o sus complejos, pero no cambian. Y justamente si lo
hacen suele ser a peor. Pero tampoco es su culpa, muchas veces creemos que la
gente ha cambiado y no es así, me explico, cuando nos enamoramos idealizamos
tanto a la otra persona que cuando la realidad nos da en las narices nos
volvemos locos, nos creemos que es perfecto, que es diferente, que vas a estar
siempre con el, que todo será maravilloso, y no, es como todo el mundo, solo
que te has enamorado de él y te has puesto aquella famosa venda en los ojos, y
por eso cuando se cae lo pasamos tan mal. A ver si aprendemos a querernos de
verdad, con nuestros defectos, sabiendo que la otra persona no es más ni menos
perfecta que tu, con el riesgo de que algún día todo puede terminar y la
tranquilidad de saber que conocemos bien a la persona, aunque no nos guste el
100% de ella. Estoy segura que así nos ahorraríamos muchas peleas, y de ahí eso
que dicen que los primeros meses de relación son los primeros, justo cuando te
inventas la persona que quieres que sea, cuando modelas a tu gusto a la persona
que tienes enfrente, pero al final te das cuenta que aquella perfección no
existe, que simplemente es una persona que decide compartir camino contigo, y
no por ello es mejor o peor que otra. Así que...recuerda que no, no ha
cambiado, siempre ha sido así pero no quisiste darte cuenta. Algo que también
me molesta es la gente que ni contigo ni sin ti, que no sabe quererte pero no
deja que le olvides, que cuando estás a punto de volver sonreír vuelve con
cualquier escusa tonta, esa gente que tiene un radar para saber cuándo es el
mejor momento para hablarte y que la cabeza te empiece a dar vueltas y
confundas presente pasando y futuros, odio profundamente a esa clase de gente,
y desgraciadamente hay demasiada. Pero vuelve a ser nuestra culpa dejar que el
pasado nos confunda, tal vez si nos quisiésemos un poco más le recordaríamos
mucho menos y no dejaríamos que regresasen a un lugar que destrozaron. Joder,
no sé, Si no vas a ser camino....Al menos no seas piedra.
martes, 17 de mayo de 2016
Aquel cabrón
demasiadas facturas al olvido, tengo demasiadas cuentas pendientes con el
pasado y demasiadas preguntas que aún no logré responder, tal vez por eso sigo
escribiendo. Tal vez por la necesidad de gritar que estoy harta de los amores
de rebajas y los te quiero sin sentido, tal vez porque nunca supe como decirte
que estaba harta de tu forma de querer, que si me vas a querer así..que mejor
que no me quieras. Algún día entenderás que amor era aquello que te conté
aquella noche cuando llevábamos alguna copa de más y mucha vergüenza de menos,
y cuando lo entiendas te preguntarás porque no fuiste capaz de darte cuenta a
tiempo. Y estoy segura de ello, y no voy a decirte que nadie te va a querer
como yo y todas esas cosas que decimos para sentirnos bien con nosotros mismos,
no, estoy segura que llegará alguien que te quiera el doble, que sea capaz de
quererte pero sin peros, con todas tus manías y defectos. También creo que
algún día te enamorarás, y esta vez de verdad, y entonces entenderás el daño
que puede llegar a causar un corazón cuando no te pertenece, entonces entenderás
todas las noches que lloré mientras dormías, y todas las veces que me enfadé
sin si quiera tener un motivo aparente, cuando tengas miedo a perder aquello
que quieres entenderás todo eso. Hasta entonces sigue pensando que amor es eso
de ir durmiendo de cama en cama por miedo a dormir solo, de ir de beso en beso
por miedo a que sea la soledad quien se enamore de ti. Ojala cuando te des
cuenta que el amor no tiene nada que ver con eso no sea demasiado tarde. Ojala
abras los ojos antes de quedarte jodidamente solo, porque si, porque el que
juega con tantos corazones al final, cuando ya no tiene nadie con quien jugar
se siente completamente vacío, y ojala no llegues a sentir tanto vacío como el
que sentí yo en su día, cuando decidiste que la mejor opción era jugar a ver
quien hacía más daño. Ganaste y por goleada. Tal vez fue ahí cuando me di
cuenta que no era más que otra de tu colección de corazones rotos, cuando solo
había sido el capricho que no podías tener y por eso lo querías. Tal vez
simplemente te cansaste de que te quisieran, te asustaste al ver que esto no
era un juego, que por fin alguien quería quedarse a compartir tus defectos, y
te fuiste por miedo a quedarte, o por no saber cómo quedarte, o , quien sabe,
lo importante es que te fuiste, ya no importa el motivo. Y es normal, siempre
has ido de brazo en brazo y tuviste miedo de que alguien te llamase hogar,
siempre jugando a querer hasta que te diste cuenta que, tal vez, aquel te
quiero era cierto y entonces tuviste miedo, no de perderme, sino de perderte, a
ti, al cabrón que juega a no enamorarse para no pasarlo mal. Y ahora miramos,
yo soy feliz y tú sigues negando que eres capaz de sentir algo, que alguien
tiene el poder de hacerte daño. Es más cómodo seguir con la coraza de tipo
duro, pero te he visto mirarme como quien mira al horizonte y he visto la cara
de tonto que ponías cuando despertabas a mi lado, que te he visto sonreír como
un niño pequeño la primera vez que te dije te quiero y he visto el miedo en tus
ojos cuando quise irme, Pero sigue jugando a ser un cabrón, sigue siendo el
tipo duro, y cuando te quedes complementa mente solo búscame y dime que tenía
razón, que tal vez te rompan pero no se puede vivir siempre con una coraza, que
tarde o temprano llega alguien que te deja ser completamente tú, y aunque ese
día sea tarde, y no sea yo, te acordarás de todo lo que te dije. Y yo, por mi
parte, no voy a pedirte que vuelvas, pero haré que te arrepientas de haberte
marchado por cobarde, por no saber afrontar que lo que empezó como un juego se
convirtió en aquello que llaman amor, por salir corriendo cuando era momento de
quedarse para siempre. Ojala algún día aceptes que aquel cabrón se enamoró como
nunca, y se fue por lo de siempre, por el miedo a perder, y por eso; perdiste.
miércoles, 11 de mayo de 2016
Eso de quererte a medias
fácil escribir sobre amores pasados, pero esta vez eres tu quien se está
convirtiendo en pasado, no sé cómo decirte que no quiero que te vayas, pero
tampoco quiero que te quedes así, a medias, con un ni contigo ni sin ti, con un
ahora si y ahora no entre los dientes. Quiero, que si te quedas sea como antes,
cuando no existía más promesa que compartir amaneceres, cuando eras prioridad
entre un montón de opciones, cuando dejamos de ser tu y yo y formamos un
nosotros. Quién sabe, tal vez es mi culpa por dejarte ver que eras tan
importante para mi, todo era más fácil cuando pensabas que pasaba de ti, nunca
nos quisimos tanto como cuando no éramos nada, cuando te esforzabas por sacarme
una sonrisa día a día y por compartir momentos. Tal vez, cuando viste que tu
vida ya formaba parte de la mía fue cuando decidiste que ya daba igual, que ya
habías conseguido lo que querías, que ahora era yo quien estaba detrás tuya, y así
no se puede, si no existe un equilibro no existe una estabilidad, y si no hay
estabilidad no hay confianza, y hace tanto que no confío en ti... y es triste,
es triste ver cómo me dices algo y no te creo, y me callo, y dudo de
absolutamente todo lo que tenga que ver contigo, y me vuelvo loca inventando
historias que ni si quiera existen, y si, me comen los celos, las dudas y el
miedo, pero sobretodo: La tristeza de lo que pudo ser y no fue, de lo que nunca
será. De aquel nosotros que ya nunca volverás a escribir en un papel, aquel
nosotros que seguiré escribiendo, por si acaso, por si decides volver a ser tu,
por si algún día me canso de quererte de más y echarte de menos, y eso es lo
más triste, echarte de menos cuando estás a mi lado, dormir en la misma cama
sin compartir sueños, mirarte y no reconocer el pasado en tus ojos, estar tan
jodidamente cerca separados por una distancia que es mucho peor que un puñado
de kilómetros; el silencio. El silencio de dos personas que fueron todo cuando
ni siquiera eran nada y ahora, ahora solo queda el recuerdo de un pasado que
jamás volverá a ser lo que fue, el compararte con tu yo del pasado y ver que no
estás, que ya no queda nada de aquellos ojos que dibujaban primaveras a su
paso, y ahora; invierno. y yo sin tu abrigo. Por eso no sé si quiero que te
quedes o te vayas, ya sabes Hay personas que se odian porque un día se quisieron,
y joder, te quise demasiado y no me gustaría tener que convertir todo eso en un
odio que ni siquiera serial real, odiar también es un sentimiento, y de los
fuertes. Y ya no sé cómo decirte esto, ya no sé cómo explicarte que quiero irme
solo para que te des cuenta que me voy y me detengas. No sé que ha pasado,
tampoco quiero saberlo, déjalo de verdad, no quiero escuchar otra escusa ni
tener que creerme otra mentira. Por eso una parte de mi quiere que te vayas,
para no llegar al punto de terminar odiándonos, para poder mirarnos a los ojos
sin agachar la cabeza, para marcharnos antes de hacernos más daño. Pero está la
otra parte, la de la esperanza, la que quiere que te quedes y olvidar estos últimos
meses, la que quiere volver a ver aquella sonrisa que era capaz de
transportarme a cualquier parte, la que ya no brilla igual que antes, de la
cual ya no soy motivo, ni causa, ni nada por el estilo. Lo que no entiendo es
porque no te vas de una vez, si ya no estamos bien, si se nota que no es lo de
antes, vete, de verdad, que haces más daño si te quedas, si te miro y no te
conozco, si tengo que estar comparándote con el pasado, con quien eras antes,
con quien nunca más serás. Rómpeme de una vez por todas a ver si con suerte te
escapas por alguna de las grietas. O quédate, pero para siempre que ya no me
vale eso de quererte a medias.
martes, 10 de mayo de 2016
No vuelvas
quedan pedazos. Busca alguien con las ilusiones intactas y el miedo escondido a
quien poder hacer volar para luego cortarle las alas, que por aquí dejaste
demasiado miedo a las alturas. Encuentra alguien a quien aún le quede voz para
gritar por las noches tu nombre, que yo estoy demasiado ronca, que a mi no me
queda voz para aceptar que ganaste la partida, que si el amor es una batalla,
ganaste la guerra y tan solo fui prisionera de aquellos besos, besos que
intento olvidar con versos que nunca llegarás a leer. No te culpo, simplemente
no estábamos hechos el uno para el otro, y me di cuenta tarde, y por eso me
dolió tanto, porque no hay más ciego que el que tiene la realidad delante y se vuelve
a poner una venda, porque a veces construimos un mundo irreal por miedo a
afrontar que la realidad es otra completamente diferente, pero tarde o temprano
la vida te pega la hostia, te abre los ojos, y es entonces cuando te viene todo
de golpe, y es ahí cuando aprendes que una verdad a tiempo es mucho mejor que
una mentira de esas que no hacen daño, y el problema no fue las veces que
mentiste, fueron las veces que me mentí para poder quedarme al lado de alguien
que ya no estaba, para seguir queriendo a un corazón que hacía mucho que no era
mío. Me inventé mil escusas para quedarme por miedo a tener que irme, y ojala
hubiese sido consciente que cuando algo duele hay que salir corriendo y no
esperar a que te termine destrozando. Pero el quizá siempre me jugó una mala
pasada, y me aferré a la esperanza en lugar de aferrarme a un adiós, ahora, con
el tiempo he aprendido que una despedida a tiempo también es una victoria. Cada
cual hemos cometido nuestros errores, y no voy a repetirte los tuyos, tengo muy
claro que el mío fue depender de ti, construir mi mundo alrededor del tuyo,
darte el poder de destrozarme y confiar en que no lo hicieses, sin saber que en
el momento que le das tu vida a alguien...ya estás destrozado, no hoy, ni
mañana, pero terminarás jodida tarde o temprano. El error también fue quererte
por encima de mi misma, tal vez fue eso, que te quise tanto que se me olvidó
como era eso de quererme. Pero no puedo culparte por ello, no puedo culparte
por dejarme en la nada, fui yo quien te lo dio todo... y no te lo merecías. No
puedo culparte por no pensar lo mismo que yo, ni por qué fueses camino cuando
yo en realidad quería que fueses destino. Tal vez escribir esto sirva para
borrar los puntos suspensivos a una historia que hace mucho terminó, pero no
vuelvas... que no es fácil
lunes, 25 de abril de 2016
Ojala me quieras libre
darte las gracias por desordenar mi vida, por romper todas las normas, los
esquemas y las líneas rectas. Tal vez era más fácil vivir sin ti, con la rutina
de no querer de más para no tener que echar de menos, con el yo no me enamoro
que luego lo paso mal, yo vivo el día a día, con no arriesgarme por miedo al
fracaso, con eso de no empezar una batalla por si acaso luego pierdo la guerra,
una vida tranquila, sin acelerar mucho por si no encuentro el freno, dejándome llevar
más por lo que pienso que por lo que siento. Pero llegaste, y pusiste mi mundo
patas arriba y me enseñaste que tal vez te pegues la hostia de tu vida pero la
adrenalina de acelerar vale la pena, que hay que luchar por aquello que ni si
quiera es tuyo, que hay que jugar para ganar, que si no ya estás perdido.
nunca pensé compartir mi vida contigo, y mucho menos que me terminaría
enamorando de ti, creo que eres la última persona de la que quise enamorarme,
tu siempre fuiste de correr y yo de ver el paisaje, tenías una colección de
corazones rotos demasiado larga como para meterme en la boca del lobo. Otra vez
mis miedos, pero tal vez también me enseñaste que la gente cambia y que no todo
es lo que parece. No sé como lo hiciste pero cuando quise darme cuenta ya era
demasiado tarde para salir corriendo, ya era inevitable reír cuando escuchaba
tu nombre o quedarme mirando tus ojos cómo quien mira los suyos en el espejo.
primera vez que desperté contigo, sin darme cuenta llevaba 5 minutos mirando
cómo dormías, hasta que te despertaste y sonreíste ahí, ahí supe que esa
sonrisa era lo que quería ver por las mañanas, por las noches y a todas horas.
reír a ser risa, a ser motivo para saltar desde un precipicio sin saber a qué
distancia está el suelo, y tenias razón, tal vez te revientes la cabeza pero
nadie puede quitarte esa sensación de poder volar. Es eso, me enseñaste a
volar, a no tener miedo del cambio, del riesgo, a quererte hoy sin pensar que
pasará mañana, a no leer el final del libro para poder disfrutar capitulo a
capitulo. Y a día de hoy, sigues siendo mi mejor historia. Y ojala el final
esté lejos, pero duerme conmigo hoy y mañana ya veremos.
dejar de ser yo para poder ser nosotros, que me enseñaste que el amor era
totalmente al contrario de lo que yo pensaba, que se puede amar libre, se debe
amar libre, compartir la libertad de dos personas que saben estar separadas
pero no quieren, que no dependen uno de otro y aún así deciden compartir
camino. Me enseñaste a diferenciar amor de obsesión y de la dependencia de
algunas personas, y tenías razón; El amor son dos cuerpos compartiendo
libertad, miedos, dudas, peleas, inseguridades, problemas, alegrías,
reconciliaciones, palabras, momentos, pero sobretodo eso: libertad.
verdad, ningún corazón que encierra será capaz de querer sin hacer daño.
Ninguna persona saldrá sin heridas de una cárcel sin fianza a los que algunos imbéciles
les gusta llamar amor. Ojala me quieras libre
