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Alguien me dijo una vez que cuando no sabes por
qué quieres a una persona es cuando realmente estás enamorado, es decir, tal
vez si te quiero porque me cuidas te estaría queriendo egoístamente, si te
quiero para que me recuerdes que no quieres perderme te podría estar queriendo
por miedo a la soledad, si lo que más me gusta de ti es esa sonrisa que enamora
y esos ojos donde perderse es demasiado fácil, te podría querer solo para un
rato o para hacer un poco más bonitos mis días cada vez que te miro. Pero no lo
sé, no sé un motivo específico por el cual eres tú y no es otro, no sé si es
por tu forma de ser conmigo, por tu forma de ser en general o por todo lo que
no eres.
No sé si porque puedo ser yo sin dejar de ser
nosotros o porque nunca nos ha hecho falta un nosotros para saber que somos
dos. No sé si es por tu forma de reír o por la primera vez que te vi llorar, si
por tus silencios o cuando te da por hablar y ya no paras. No sé si es por todo
lo que hemos pasado o por todo el tiempo que nos queda. Ni si quiera sé si te
quiero por casualidad, por destino o por algún error del pasado que cometería
mil veces más.
No sé si es porque haces que olvide todos y
cada uno de mis defectos o porque me he enamorado de los tuyos, tampoco sé si
la razón es que te quiero de más o porque soy consciente de que si te vas te
echaré de menos. No sé si es tu fuerza o la fuerza que me das cada vez que te
hundes y tengo que levantarte del suelo, o acostarme allí contigo y ya pasará
todo. No lo sé, tampoco sé porque te sigo queriendo cuando te enfadas, porque
te quiero un poco más cuando te enfadas, cuando tengo que recordarte que te
quiero, porque a veces se te olvida, o simplemente te gusta que te lo recuerde.
No sé si es cuando estás bien o cuando tengo
que sacarte una sonrisa en un día de esos de mierda. No sé si te quiero más
cuando me cuidas o cuando tengo que ser yo quien te acaricia por la espalda y
te digo que todo va a estar bien. He descubierto que la mejor manera de
cuidarme es cuidarte, que te quiero cuando te rompes en mil pedazos, cuando no
quieres saber nada de nadie, cuando todo te va mal, es entonces cuando me gusta
recordarte que no importa en cuantos pedazos estés, que yo seguiré queriendo a
cada uno de ellos. Podría decirte que te quiero porque no encuentro sonrisa más
bonita que la que tú me regalas, que no he encontrado otro espejo mejor donde
mirarme que en tus ojos, que me haces sentir especial, que poca gente te conoce
de verdad, pero quien te conoce te quiere. Pero es eso, eso puede hacerlo todo
el mundo.
A lo que me refiero es que yo te quiero por todo lo contrario, por
todas las veces que te equivocas, por todas las veces que la cagas y terminas
haciéndome daño sin ni si quiera darte cuenta, porque corres a pedir perdón
justo después de eso. Te quiero cuando ni si quiera tú lo haces, cuando odias
tus manías y no eres capaz de mirarte al espejo por miedo a ver algo que no te
gusta. Por tu inseguridad que te hace tan vulnerable en ocasiones, por las
veces que callas lo que sientes por miedo a abrir tu corazón y que te lo
rompan, porque una vez decidiste abrirte conmigo, y desde entonces no encuentro
otro sitio al que llamar hogar. Y sinceramente; tampoco quiero encontrarlo.
Antes que nada, Espero que sepas ver que esto es
un grito de socorro, unanecesidad de
gritar algo que lleva tiempo retumbándome en la cabeza, un necesito acabar con
todo, contigo o sin ti, ya me importa poco. Pero necesito acabar ya.
Pues
bien..
Hace un tiempo leí que crecer es aprender a
despedirse, no lo entendí, hasta que fui creciendo. Ojala nunca os deis cuenta
de ello, pero todo el mundo crecemos, y es una putada, pero una putada
inevitable.
Crecer
es una mierda, si, es verdad que descubres sensaciones, emociones, gente nueva,
gente que te salva, que te mata, que te vuelve a salvar, gente que llega por
casualidad y se queda a vivir, gente que hace que la vida sea menos puta si
están a tu lado.
Pero duele, crecer duele, duele cuando te das
cuenta que la vida no es lo que los ojos de un niño pequeño alcanzar a ver,
duele entender muchas cosas, duele ver otras realidades que cuando eres pequeño
se encargan de que no las veas, duele despedirte, y todos, todos nos hemos
despedido de alguien que iba a ser para siempre.
Y lo que es peor; Duele ver como las cosas
cambian y no ser capaz de ponerle freno.
Hablo de las despedidas sin decir adiós, de
quien todavía no se ha ido y ya le estás echando de menos, de quien tenía un
papel firmado en tu vida que ponía « para siempre» y solo se queda en eso, en
un trozo de papel que poco a poco se va llevando el paso de los días
Y duele, claro, duele ver cómo alguien se aleja
poco a poco, porque un adiós, destroza pero es mucho peor cuando se queda en
puntos suspensivos, cuando es hasta cuando.¿Hasta cuando? ¿Hasta que decidas
volver a ser el de antes? hasta que uno de los dos se canse de jugar a fingir
que no pasa nada?
Hasta que yo me harte de que me digas que todo
está bien o tú te canses de intentar creértelo?
Nada
está bien cuando dos personas que eran inseparables ya no comparten sueños,
nada está bien cuando antes dabas vida y ahora empiezas a quitarla.
Deja de mentirte y acepta que algo pasa, aunque
no sepamos qué. Aunque no tengamos ni idea de por donde se ha roto todo, pero
aceptémoslo; estamos rotos.
No somos los de antes, ni tú eres ese que hacía
mil y una bobadas por hacerme sonreír, ni a mí me hacen gracia ya tus
tonterías.
No somos aquellos que se podía pasar tardes sin
hacer nada, simplemente estar juntos y con eso ya lo teníamos todo, ahora
tenemos que hacer mil cosas, estar con mucha gente, para no darnos cuenta de lo
solos que estamos.
Y duele, duele porque ni tú eres el de antes ni
yo soy quien soy ahora.
Y no voy a entrar en que si eres tú, que si soy
yo, el problema es que ya no somos nosotros. Y no busco culpables, ni si quiera
se si busco soluciones, porque supongo que algo que tanto nos ha costado
construir no vale la pena tirarlo a la basura pero también pienso que algo que
nos está haciendo daño no merece la pena continuar.
Tal vez es eso de que las cosas cambian, y sí,
claro que cambian, pero nosotros éramos los de, todo cambia, menos tu y yo y si
hay que cambiar que sea juntos, que sea para bien, que sea para un presente,
porque a ninguno de los dos nos gustaba hablar de futuros que no sabemos si van
a llegar.
Pero... Ni si quiera sé si estás ahora mismo,
ni si quiera te tengo en presente, y tal vez soy yo que ya no me conformo con
los restos de lo que fuiste, o tal vez tú que ya no me miras y tiemblas, no lo
sé, y no sé si quiero saberlo.
Escribo esto para decirte que te quedes, o que
te marches para siempre, pero no te quedes ahí, que dueles. Duele, porque hemos
pasado de querer ser, a ni si quiera estar.
Porqué si, sigues aquí, pero recuerda aquello
de que dos no es igual que uno más uno. Y hace mucho que no somos dos, aunque
nos duela.
Y prefiero que te vayas para siempre a que te
quedes entre puntos suspensivos, prefiero que cierres de un portazo la puerta a
que te quedes ahí, sin saber si entrar o salir, sin dejar que cicatricen mis
heridas, jugando a eso de contigo ni sin ti, porque no puedo, ni quiero seguir
jugando a algo que me está destrozando.
Voy a intentar ser clara: te quiero, y lo
sabes, pero me comen las dudas de si sigues haciéndolo tu, incluso de si alguna
vez lo hiciste, y no sabes lo jodido que es vivir sin saber si mañana al
despertarte te seguirán queriendo o ya te habrán olvidado.
Te echo de menos, nos echo de menos, mucho,
muchísimo, a los que éramos antes, y no entiendo por qué ya no lo somos, pero
el caso es que no quedan restos de aquello, y si, te quiero, pero no podemos
seguir así. Así que, te pido por favor, que te vayas para siempre, o que te
quedes para luchar por un nosotros, pero no me marees más, no te quedes viendo
como todo se hunde y no hagas nada, no me digas que no pasa nada, porque nos
pasa de todo, y poco a poco, nos convertimos en nada.
No seas un cobarde, ten valor para decirme lo
que sientes, si es que todavía lo sientes, y también para decirme aquello que ya
no sientes, si es que has dejado de sentir. No voya luchar sola por esto, porque no puedo, porque
no quiero y porque no me lo merezco. Repito, te quiero, pero el amor no duele,
y me estás destrozando. Así que aclárate ya, o calla para siempre, que el ruido
que hace este silencio me está dejando jodidamente sorda.
Espero que me entiendas, aunque a veces ni si
quiera lo haga yo, pero entiéndeme, no puedo seguir permitiendo que la misma
persona que en su día me provocó mil sonrisas ahora me esté llenando de
lágrimas. Entiéndeme, que no eres tú, que no soy yo, es que ya no somos
nosotros. Y ya no me quedan ganas de luchar por algo que está muerto, así que
ayúdame a resucitar-lo, o a enterrarlo, pero haz algo ya.
Supongo que, a lo largo de nuestra vida
conocemos a diferentes hombres, cada cual con sus manías, con sus cosas, con
sus rarezas y cada cual con sus cosas especiales, es por eso por lo que todos
no nos marcan de la misma manera.
Hay quien deja marcas en la piel, de tantas
cicatrices digo,
Hay quien te deja huella a base de caricias.
Hay quien pasa casi desapercibido y hay a
quien no vamos a olvidar nunca.
Existen personas que, tal vez, no son para
nosotros pero nos aportan y enseñan un sinfín de cosas, y luego está él.
Y desde aquí quiero agradecerle al que
siempre será el hombre de mi vida, por muchos hombres que pasen por ella,
siempre será él, quien me vio llorar por
primera vez y secó mis lagrimas aquel día, quien siempre está ahí cuando me he
caído y me tuvo que levantar del suelo infinitas veces. Quien ha tenido
paciencia infinita cuando tengo un mal día y lo he pagado con quien menos lo
merecía, y quien menos lo merece siempre es él.
Quien ha sufrido cuando he tenido miedo y me
han comido los problemas y lo he gestionado de la peor forma posible, a gritos
y perdiendo la paciencia. Cuando solamente tenía miedo de que pudiese pasar
algo que lo rompa todo.
Porque tal vez ese es uno de los peores
errores que cometo, el no saber gestionar mis sentimientos, mis miedos, y mi
miedo más fuerte es perderte. Tal vez por eso mi escudo es cerrarme en banda,
aislarme y fingir que todo me importa aunque me esté rompiendo en pedazos.
Así que lo siento por todas las veces que no
he estado a la altura, por todos los dolores de cabeza que te he dado, por las
veces que me necesitaste y no estuve, por los errores que seguramente cometo
cada día, por no decirte todo lo que te quiero, porque te quiero, te quiero en
todos tus malos y buenos momentos.
Te quiero cuando te equivocas, te quiero
cuando caes, cuando te levantas, en las buenas, en las no tan buenas, en las
malas y en las peores, siempre, siempre te quiero, aunque no siempre sea capaz
de demostrártelo.
Gracias por cada momento que compartimos, por
aquellas interminables canciones de niño bravo, por las risas, por los momentos
de hacer el tonto, por enseñarme a que si caigo me tengo que levantar más
fuerte. Por preocuparte de que no me falte nada a mi, por quitarte comida de la
boca si hace falta para dármela a mi, por cada paso que doy y estás detrás por
si necesito ayuda, que aunque tu tampoco sepas como demostrarlo a veces, se que
si caigo; serás el primero en levantarme.
Gracias por ser escudo contra dolores de
espalda, por cuidarme cuando no tengo fuerzas, por hacerlo todo tan fácil y tan
complicado a la vez.
Gracias por ser tu, sin más.
Por tus manías, tu repetir 20 veces la misma
cosa, tu siempre tienes que tener la razón, tu ser el más cabezota del mundo (
seguramente por detrás de mi ) por ser tan igual a mi ( y de ahí las peleas)
Por ser tú, sin más.
Gracias, papa, por ser parte de mi vida, por
seguir ahí después de todo, por quererme, cuidarme y respetarme. Por enseñarme
que aunque te equivoques mil veces puedes volverlo a intentar una vez más.
Por protegerme cuando todo está mal y me
haces reír, por todos los buenos ratos que me regalas, que, aunque a veces
ganen los malos, son increíbles y me quedo con esos.
Por ser un niño pequeño y dejarme que yo
también lo sea, por la paciencia, con tus cosas y con las mías, por cuidad,
querer y respetar a la mujer más maravillosa del mundo, por ser su apoyo cuando
todo falla aunque le causes mil dolores de cabeza.
Gracias, a los dos, por criarme, cuidarme y
quererme, por aguantar mis tonterías, por la paciencia que tenéis conmigo, por
ser, por estar, y por dejarme ser lo que quiero en cada momento.
Gracias, porque pudiendo elegir unos padres,
os volvería a elegir mil veces más (aunque a veces lo dudéis)
Querido hombre de mi vida,
gracias por formar parte de esta.
Querida mujer de mi vida, ojala
de mayor, me parezca un poquito a ti, aunque solo sea un poquito.
Hace
tanto que compartimos camino que mis huellas se han acostumbrado a ir tras tus
pasos. Tantos lugares donde nos quisimos y tantos donde intentamos olvidarnos
cuando las cosas no iban bien.
Supongo
que sería mentir decirte que las cosas han sido fáciles, porque no lo fueron,
porque nos empeñamos en jugar a ver quien quería más, sin pensar que en
cualquier tipo de relación el resultado debe ser empate. Si gana quien sea;
vienen los problemas.
Y
vienen por ambas partes, porque alguien no puede querer más sin terminar
necesitando eso mismo por parte de la otra persona, casi inconscientemente,
pero cuando quieres tanto necesitas que te quieran igual, por eso de que de
repente te das cuenta que estás dando muchísimo más de lo que recibes, y al
principio puede estar bien; pero termina destrozando porque empiezas a
sentirque tú no importas, y seguramente
si lo haces; pero no en la misma medida.
Por
otra parte tampoco es fácil ver cómo alguien te está pidiendo más cosas de las
que seguramente te apetece darle, y no porque no te importe, sino porque tal
vez estás en otro punto, o porque tienes otra forma distinta de demostrar el
cariño. No lo se, pero en cualquier caso, ninguna relación donde alguien entrega
demasiado y el otro se queda atrás va a funcionar. Y repito, por ninguna de las
dos partes, porque llámalo X se cansará de dar sin recibir lo mismo y llámalo Y
se cansará de que, en cierto modo, le exijas algo que no le sale.
Con
todo esto quiero decir, que quien no te da lo que te gustaría no es un hijo de
puta, no es un cabrón que solo quiere hacerte daño, simplemente no juega en tu
liga, y no debes intentar que juegue tu partido; porque vas a terminar
perdiendo tu. Porque vas a ser tú la que ves que te estás haciendo daño
queriendo por los dos, la que tienes que mendigar un poco de cariño, la que
empezará a pensar que no es suficiente para la otra persona, y no, no es eso; a
veces simplemente hay cosas que no, y esta es una de ellas.
Pues
empezamos justo así, como no hay que hacerlo, jugando a ver quien quería más, y
perdí, perdí porque me di cuenta que en poco tiempo había construido mi mundo
alrededor tuyo (gran error por mi parte por cierto). Perdí cuando me di cuenta
que estaba exigiendo cosas que no debí exigir, cuando me convertí en una
persona tóxica, para mi misma digo, y seguramente también para ti, porque ni yo
merecía mendigar amor, ni tú estabas obligado a dármelo.
Por
eso me alejé, porque empecé a quererme yo, y me di cuenta que no era justo para
ninguno de los dos lo que estaba haciendo, repito; yo no merezco mendigar
cariño, y ya no era eso, es que me estaba destrozando el ver cómo yo no era tan
importante para ti, como tú lo eras para mí. Me dolía ver cómo tú podías vivir
sin mi, y yo empezaba a no poder hacerlo (y si, tienes una relación tóxica
cuando no puedes vivir sin otra persona, la dependencia no es amor) Y era mi
culpa, totalmente.
Así
que me fui, porque te quería y me dolía y sobretodo porque me quise, porque no
iba a seguir enganchada a algo que nos estaba haciendo daño a los dos. A mí,
por tu indiferencia, y a ti al ver que me estabas haciendo daño y no sabías
como hacer las cosas bien.
Durante
un tiempo estuve realmente jodida y lo sabes, aunque nunca te lo dije, pero nunca
pensé que echaría tanto de menos a alguien, echaba de menos incluso las
broncas, el sentirme mal por cualquier cosa que hubieses hecho o que no
hubieses hecho, echaba jodidamente de menos, incluso, tener que correr detrás
de ti, cuanto tu solo caminabas. Ahí fue cuando me reafirmé en que nuestra
relación era jodidamente tóxica, hay que caminar juntos, nunca correr detrás ni
delante de nadie.
Después
de un tiempo donde te puse por los suelos por el simple hecho de que no eras
capaz de sentir lo mismo que yo, me dí cuenta que en todo momento habías sido
sincero, y que no era tu culpa si no sentías aquello. Recuerdo que me dijiste “sería
muchísimo peor mentirte para verte feliz un rato y hacerte llorar toda la vida”
Y me enfadé. Y joder, tenías razón. Ahora sé que tenías razón. Yo no merecía
que fingieras algo que no estabas sintiendo.
Pasaron
los meses y me di cuenta que podía vivir sin ti, perfectamente además, conocí
lo que era la estabilidad (cosa que a tu lado la había perdido por completo al
depender de ti, y no de mi) Descubrí que aquello que tantas veces llamé amor,
no fue más que una obsesión de alguien que necesita urgentemente alguien que la
quiera, lo que no sabía es que ese alguien era yo misma. Porque ahora ni se me
ocurre mendigar el amor que necesito, si no encuentro; me marcho. Y contigo me
quedé tantas veces que terminé odiándote por algo que ni si quiera estabas
haciendo tu.
Volvimos
a vernos cuando las heridas no sangraban ni lo más mínimo , y menos mal, verte
unos meses atrás me hubiese partido en dos por completo, supongo que fue
entonces cuando nos dimos cuenta de que las cosas pasan cuando tienen que
pasar.
Aquella
noche me dijiste que me echabas de menos, y seguramente yo también lo hacía
pero no iba a permitirme que lo supieses. Habíamos corrido tanto en el pasado
que fue jodidamente agradable caminar a tu lado, volver a descubrir aquello que
me hizo querer quedarme siempre. Con una diferencia; esta vez primero estaba
yo, y después el mundo.
Supongo
que lo que fueron 4 conversaciones se convirtieron poco a poco en algo que
empezaba a pasar todos los días, y si, pensé que había retrocedido y estaba
volviendo a jugar a aquello de quererte más, hasta que me dijiste te quiero.
Hasta
que nos dimos cuenta que, esta vez, estábamos empate, yo, había dejado toda
adicción a ti al lado, porque sabía que podía vivir sin ti, y tu, te habías
dado cuenta que podías vivir sin ti, pero no querías. Y fue justo entonces
cuando todo esto empezó.
Al
final, me di cuenta que es cierto aquello de que si no te quieres no vas a
poder querer a nadie, o al menos no vas a poder quererle bien, porque vas a
exigirle cosas que no son suyas, el amor que no sientes por ti mismo; vas a
intentar que te lo regale otra persona, y las cosas no funcionan así.
Se
trata de sumar juntos, de ir de la mano, de caminar juntos, pero nunca de echar
a correr demasiado rápido o de quedarte parado esperando que otra persona sea
quien continúe el camino por ti.
Desde
aquí, gracias por la paciencia, y lo siento por todas las veces que, en el
pasado, me comporté como una persona jodidamente tóxica. Y gracias, sobre todo,
por darte cuenta, que detrás de toda aquella inseguridad, toda aquella mierda,
había alguien que solo se tenía que querer un poquito más, y sobre todo un
poquito mejor, para demostrar que podía hacerte feliz.
Y
menos mal que nos dimos cuenta a tiempo que no se trata de querer mucho, se
trata de querer bien, y que a veces tenemos que retirarnos a tiempo para
conseguir curarnos, y entonces, y solo entonces ganar la partida. Que no
podemos querer alguien estando jodidamente rotos; porque terminaremos pinchando
con nuestros pedazos, que a veces se trata de curarte tú, y el resto; si tiene
que venir; vendrá. Y viniste, y esta vez para quedarte.
Y
ahora sí, ahora puedo decir que te quiero, que te quiero mucho, y que te quiero
bien. Que me quiero mucho, y que me quieres bien.
Y
sobre todo; ahora sí; empate, ganamos los dos, un placer jugar contigo el
partido de vuelta.
La vida te enseña a base de hostias,
cada vez estoy más segura de ello.
Por ejemplo, aprenderás a cuidar
cuando pierdas algo que no querías perder.
Aprenderás a respetar cuando te
falten al respeto y te duela.
Aprenderás a querer cuando hayas
olvidado a quien no querías olvidar
Aprendes a creer cuando te sientes
pequeña ante un problema
Aprendes las soluciones a base de
cagarla.
Las respuestas a base de preguntas
sin sentido
A pedir perdón por fallar a quien no
se lo merecía
Y a perdonar por el mismo motivo.
Me refiero a que la vida no es fácil,
y para querer salir de un sitio; has tenido que estar muy dentro de ese.
Para poder salir de un lugar, tienes
que saberte el camino de memoria y darte cuenta que ese no es tu lugar, que
vives ahí, pero no, o ya no, se le puede llamar hogar (aunque en su día lo
fuese)
Aprendes que no vas a permitir que te
hagan daño cuando te han roto en mil pedazos, que no vas a tolerar que te tomen
el pelo cuando te lo han tomado anteriormente, y que no van a quererte mal,
cuando te han querido de la peor forma posible.
Y supongo que gracias, supongo que
gracias por quererme tan mal, por hacerme tanto daño, por ponerme aquella venda
en los ojos que no había forma de quitármela, y no porque no quisiera, sino
porque no la veía.
Gracias por encerrarme en una jaula y
cortarme las alas, gracias a ello aprendí que quería seguir volando el resto de
mi vida.
Gracias por pisarme, por hacerme
sentir menos, gracias a eso entendí que yo no era una mujer de menos, que tu solo eras un machista más.
Gracias por todas las veces que me
dijiste que eso no podía hacerlo, porque nadie más me volverá a decir cuando
como y con quien.
Gracias por todas las heridas, porque
me demostré que podía curarme sola
Por las cicatrices que ahora tengo,
que me recuerdan que ninguna cicatriz en mi piel volverá a tener ese color, que
vendrán más heridas, pero no con tu cara, no con tus mierdas, no de esa forma.
Y si, tal vez resulta irónico decirle
gracias a quien me jodió la vida, pero es que no lo hizo.
Lo consiguió durante un tiempo, eso
es cierto, viví un puto infierno cuando quise salir de allí, incluso cuando
salí, la puta dependencia emocional que habías provocado hizo que estuviese
echando de menos algo que me estaba jodiendo la vida.
Pero llegó el día en el que me di
cuenta que yo no te había perdido a ti, que lo preocupante de todo esto fue que
yo dejé de ser yo, para convertirme en la novia de, porque renuncié tanto a mi identidad
que ni siquiera yo sabía quien era o que cojones quedaba de mi.
Pero aprendí a volverme a mirar en el
espejo sin ver tu reflejo en mis pupilas, aprendí a mirarme sin miedo, a
recordar quién era yo antes de ti, porque querido, antes de ti, mucho antes de
ti, estaba yo. Aunque a ambos se nos
olvidase eso en su momento.
Iba a decir que me hiciste jodidamente fuerte, y no, me
hice jodidamente fuerte, porque fui yo quien salió a adelante y no me da la
gana darte ese mérito a ti.
Fui
jodidamente fuerte para salir de tu puto infierno, para volver a coserme unas
alas que me habías arrancado con tanta sutileza que no fui capaz de verlas
hasta que intenté volar y me di cuenta que estaba atada. Y no sé como no me di
cuenta antes, pero no lo hice.
Menos mal
que las cosas caen por su propio peso, y caíste, mejor dicho se me cayó la
venda que con tanto cuidado y tanto amor habías puesto en mis ojos, se me cayó
aquello de que me protegías porque me querías, de que me controlabas porque
tenías miedo. Miedo? Miedo tuve yo cuando quise irme y me di cuenta que estaba
encerrada en una jaula de la que no tenía llaves para salir, miedo me dio a mi
enfrentarme a la vida después de salir de todo aquello, miedo me dio a mi darme
cuenta de que tu no sabias quererme y a mi se me había olvidado hacerlo. Miedo
todo el dolor que me causaste, porqué me dolía cada cambio de actitud, cada
mirada de odio, cada siempre la cagas, cada eres mía, cada quien te va a querer
a ti si no soy yo? Y me suda el coño que lo dijeses con todo simpático, lo
estabas diciendo y lo peor de todo, yo te estaba creyendo.
Me dolieron muchas cosas, pero lo que
más me dolió fuiste tú.
Y si, de los errores se pierde, y lo
más importante no es que me perdiste, es que gané.
Y gane una vida, literalmente, la que
me habías quitado, y la que me hubieses quitado si no me hubiese retirado a
tiempo
Y ahora no me digas que quieres estar
a mi lado, porque yo también, y los dos aquí no cabemos,¿ lo recuerdas? Nadie me iba a volver a querer como tu. Y
joder, esa es la idea.
Me costó demasiado ver la realidad,
como para ahora ponerme otra vez una puta venda en los ojos, y en las heridas y
fingir que aquí no ha pasado nada, porque ha pasado todo.
Desde que tu no estás; a pasado todo.
Todo lo que no podía pasar con una persona como tú al lado. Ver para crecer
bonito, ver para crecer, y he crecido tanto sin ti, que no voy a permitir
volver a hacerme pequeña, con lo bonito que se ve todo sin vendas, no me pidas
que vuelva a cerrar los ojos, no me pidas que mire para otro lado, no me pidas
otra oportunidad, porque ya la tuviste y la aprovechaste para hacerme pedazos.
Ahora que vuelvo a estar completa, no
me pidas que me rompa por ti, porque si algo aprendí de ti, es que si tienes
que romperte para encajar con otra persona; no es esa persona.
Y no eres tú, y no lo vas a volver a
ser nunca.
Ya te lo dige una vez, que solamente
cuando lo has perdido todo, desaparece el miedo a perder, y contigo lo perdí
todo, me lo robaste todo, que ya no tengo miedo a perder nada,que ya no tengo miedo a vivir porque ya no
tengo consecuencias por cada cosa que hago o digo, que ya no tengo que mirar
hacia otro lado cuando las cosas no me gustan, que ya puedo ser yo,
Y ese yo, no quiere saber nada de un
tú que le cerro todas las puertas para que no pudiese salir, de un tú que ni
sabia como quererme ni como estar sin mi, de un tú, que pensó que querer a
alguien era llenarla de cicatrices, hundirla en la mierda para así poder depender
de ti. De un tu, que me hizo dejar de ser yo, para ser nosotros.
Y ni aquello era amor, ni esto es una
despedida, porque hace mucho que no estoy, así que ni lo intentes, que se
prefiero infinitamente la guerra conmigo al infierno sin mí.
Es difícil encontrar una bala perdida entre tanta guerra, alguien que te
quiera entre tanto odio,
Creo que hace mucho que estamos más pendientes de odiar a nuestros
enemigos que de querer a los nuestros, que miramos más un mal gesto que 200
abrazos,
que una tontería nos puede amargar un día que parecía perfecto
. Creo que hace mucho demandamos cariño pero no siempre sabemos darlo,
que todo tiene que ser perfecto pero ni siquiera nosotros lo somos. Hace mucho
que vivimos en una crisis (de valores quiero decir) donde se valora más quien
regresa que quien nunca se fue.
Y me parece que eso es un error. Hay que saber apreciar a quien nunca
falla, quien nunca tiene volver, por el simple hecho de que nunca se va.
Y es aquí cuando entras tú, Con tu sonrisa infinita y tus grandes ojos
negros. Llegaste y llenaste de grados de alcohol todas mis cicatrices, me
hiciste protagonista de aquella canción que tanto te gusta y me enseñaste que
quererte libre era quererte de verdad.
Siempre pensé que eso de la libertad era poder irte con quien quieras
sin dar explicaciones, hasta que llegaste tú y me enseñaste que es tener el
poder de elegir y escogerte todas las veces. Que no era ir de brazo en brazo,
era tener la opción de poder irme cuando quisiera y aún así quedarme.
Era no tener una fecha porque cada día es un nuevo comienzo, un nuevo
motivo para volver a quererte, una nueva excusa para demostrarte que te
elegiría mil veces más. Que no somos normales, y no queremos serlo, que somos
más de emborracharnos que de ir al cine, más de cenar pizzas que de ir a un
restaurante de esos que van todos cogidos de la mano, que somos más de jugar a
ser niños que pensar en un futuro.
No somos de esos que quieren parecer perfectos cuando en realidad están
completamente rotos, ni de esos de subir fotos para demostrar que nos seguimos
queriendo, tampoco de aquellos que tienen que estar todo el día abrazándose
para demostrar que están enamorados.
Todas esas parejas “perfectas”, entre muchas comillas, donde hace mucho
se acabó el amor y les queda la rutina.
Yo prefiero seguir con nuestra locura, con no saber dónde vamos a
terminar cada vez que salimos de casa, con nuestros altos y bajos, nuestro
espacio
para poder echarnos de menos, nuestras ganas de bebernos las noches sin
importar si mañana amanecemos aquí o a 200km.
Créeme que prefiero mil veces esto de querernos sin un manual de
instrucciones a todos aquellos que son todo cuando ya no les queda
absolutamente nada.
Te quiero así, libre, con nuestras peleas de esas que a los 5 minutos ni
si quiera nos acordamos de porqué discutimos.
Así, sin un para siempre de por medio, porque entonces te quiero hoy
como si te pudiese perder mañana.
Y si llega mañana, no quiero tener que arrepentirme de no darte el
último beso o por no abrazarte más.
Por eso quiero brindar contigo hoy, por si mañana nos toca beber el
doble para olvidarnos.
Sé
que aún queda unos días, justo por eso he decidido subirlo antes, para deciros
que El 8 de marzo no es un día de celebración. Empecemos por ahí, que nadie os
diga feliz día de la mujer, no es un día feliz, estamos reivindicando algo que
no es feliz, y será feliz el día que no sea necesario salir a la calle.
El
8 de marzo es día de lucha, día de recordar a las más de 100 mujeres que
murieron quemadas dentro de una fábrica cuando protestaron porque estaban cobrando
un sueldo muy por debajo de los hombres.
El
8 de marzo es un día para salir a la calle, para parar el mundo, porque sí, si
nosotras paramos; se para el mundo.
Mujer,
ya has estado suficientemente tiempo callada, ya has aguantado suficientes
desprecios por el simple hecho de serlo, ya has llorado demasiado, ya has
sufrido demasiado. Ya está bien.
No
has nacido para servir, cuidar y arreglar la vida de nadie, las mujeres no
somos maquinas, no tenemos que solucionar la vida de los demás, no somos
centros de rehabilitación. No somos esclavas, no somos moneda de cambio entre
personas podridas de dinero, no somos carne, no somos una simple cifra en el
telediario. No somos 8 de marzo, somos todos los días.
Y
es de eso de lo que quiero hablar.
Quiero
ver mujeres luchando cada segundo, cada minuto contra un mundo de hombres,
gobernador por y para ellos, donde parece que tengamos que dar las gracias
porque nos dejan vivir en el.
Un
mundo donde quieren que vivamos con miedo, y lo hacemos, porque cuando sales de
casa no sabes si volverás, o te cruzarás con algún hijo de puta y acabará
contigo.
Pero
es que nos han quitado tanto, que se acabaron llevando el miedo, y dejando la rabia,
el dolor, la indignación de ver cómo nos están matando, como nos culpan por
exigir algo tan simple como la igualdad. No quiero ser mejor que tu, no quiero
nada regalado por ser mujer, pero tampoco me lo pongas más difícil.
Las mujeres cometemos un gran error,
y ese es ver enemigas en nuestro propio campo de batalla, y si, esto es una
guerra y vamos perdiendo. Por eso tenemos que salir a la calle. Nuestra
compañera, la que lucha a nuestro lado no es el enemigo, tenemos que juntarnos
contra toda desigualdad que lo mismo le afecta a ella que a ti.
Tenemos
que luchar juntas por un fin en común, dejemos de hablar de la mujer que se
acuesta con 2 porque es una puta, dejemos de juzgar, de compararnos, de luchar
entre nosotras, de pensar que si tu pareja se va con otra la puta es la otra.
Cuando ha sido tu pareja quien te ha faltado el respeto.
Nos
necesitamos más que nunca, es la única forma de ganar esta guerra.
Cuando
hablo de guerra, no me refiero a que vayamos a declararle la guerra a todo
hombre que nos encontremos por la calle, no, es NUESTRA GUERRA, y solamente
queremos que se nos respete, valore, y vamos, si no es pedir mucho que se nos
deje vivir.
Mujeres,
dejad de decir que todos los hombres son iguales.
Hombres,
dejad de sentiros atacados cuando una mujer dice que es feminista, no te está
atacando, simplemente quiere estar en el mismo peldaño que tu, y no 20 más
abajo.
Dejad
de ofenderos cuando hablamos de violaciones, de muertes, de los derechos de la
mujer. DEJADNOS HACER NUESTRA GUERRA, no sois protagonistas en esta.
Yo,
como mujer, no he nacido para ser sumisa de nadie, no he nacido para cocinar,
no he nacido para hacer las tareas del hogar y debo dar gracias si mi marido me
ayuda. No, a mi no me ayudas porque no es mi obligación, es de los dos sacar
una casa adelante. Asi que no, no ayudas, contribuyes, igual que yo.
Hace
unos meses leí que quien no se mueve no nota las cadenas y joder, no puedo
estar más de acuerdo. He sido educada en el machismo (y no es culpa de mis
padres, es de la sociedad) y no noté mis cadenas hasta que no me di cuenta que
quería cambiar algo, que no me gustaba cómo una mujer por el que hecho de ser
mujer tiene unas obligaciones de más o unos derechos de menos.
Es
día de luchar, de salir a la calle, de gritar muy fuerte por todas las
compañeras que han muerto hasta ahora a manos del machismo, por todas las que
ya no volverán a tener voz, y sobre todo; porque cada vez seamos menos las que
tengamos que pedir perdón por ser mujeres. Dejemos de pensar que va a venir un príncipe
azul y va a salvarnos y comprarnos un castillo en la montaña. Te salvas tú, y
luego ya veremos, porque no necesitas que nadie venga a levantarte del suelo,
porque eres lo suficientemente fuerte para hacerlo (aunque se hayan empeñado en
que pienses lo contrario)
Ya
está bien, no queremos ser valientes (que lo somos) queremos ser libres, no
queremos ser mejor que nadie, queremos los mismos derechos y obligaciones que
ellos.
Me
imagino los comentarios:
Ya
ves, la feminazi estas de mierda, exigiendo la absurda idea de que las mujeres
son personas. Que se habrá pensando.
Porque
si, el feminismo lucha por la idea de que las mujeres también somos personas.
Luchad,
porque cada vez somos más pero también somos menos, porque nos están
asesinando.
Salid
a la calle a luchar por vuestros derechos, por las que ya no están, por las que
vendrán en un futuro, y sobre todo por vosotras mismas. Porque si las mujeres
paramos, se para el mundo. Porque la revolución, será feminista o no será.
Porque
sois mucho más fuertes de lo que os han hecho creer. Y no, calladitas no
estamos más guapas sino más débiles.
Buen 8 de marzo, ya será feliz cuando no tengamos que celebrarlo, hasta
entonces; día de lucha, pero que no se quede ahí, que todos vuestros días
tengan la sonrisa y la fuerza de una guerrera que no se va a dar por vencida.
A lo largo de
nuestra vida vamos a experimentar diferentes estados de ánimo. Uno de ellos va
a ser el dolor, y eso es así y no vamos a poder cambiarlo.
Da igual lo que
os digan, hay momentos que toca estar tristes, por ejemplo, la persona más
feliz y positiva del mundo, va a estar triste si la despiden de su trabajo, si
se le muere un familiar, si pierde a su pareja. Y
es normal, incluso es
necesario pasar ese dolor, ese duelo, nos ayudará a ser más fuertes luego.
Pero, y aquí
viene la diferencia entre dolor y sufrimiento. Si te despiden y tu cabeza ( que
es tu peor enemiga ) te empieza a gritar que no volverás a encontrar trabajo,
que donde te van a contratar a ti, que ahora te va a faltar dinero, que ¿qué
vas a hacer con tu vida?. Eso es puro sufrimiento. Si tu novio te deja, lo
pasas mal, es normal, pero es sufrir a lo tonto empezar a pensar que no vas a
volver a encontrar a nadie como el, que nadie nunca volverá a quererte. Hay que
dejar de sufrir, y para ello, la única solución es enseñar a nuestra cabeza a
que deje de pensar más allá. Esa voz que te grita por las noches, sabéis a lo
que me refiero, verdad?
Igual que
entrenas tus músculos, tus piernas, tus brazos, tenemos que entrenar a la
cabeza para que cuando se desvíe y empiece a sufrir pensando que va a pasar
mañana, llevarla al presente, porque chicos, solo existe el presente. Mañana
existirá mañana pero será presente mañana, hoy no lo es.
El otro día leía
que las personas que viven en el pasado sufren depresión, que hubiese pasado si
hubiese hecho esto, joder, que si no ha hubiese cagado ahora tendría a mi
pareja, esas cosas. Y las personas que viven en el futuro sufren ansiedad; que
haré mañana con mi vida? Quien va a estar a mi lado en los próximos años? Qué
pasa si esto me sale mal? No, hay que vivir el presente, y el presente es lo
único que puedes cambiar.
Es normal
preocuparse en qué pasará en un futuro, pero, lo mismo que antes, una cosa es
pensar y otra sufrir por algo que ni si quiera ha pasado.
Cuántas veces
hemos estado semanas sufriendo por algo que todavía no ha sucedido? Por algo
que nuestra mente piensa o siente? Cómo esperando el golpe. Y sabes? Entonces
tienes, el dolor cuando llega el golpe, y el sufrimiento de antes de que llegue
que ha sido totalmente innecesario, porque cuando llega el golpe; duele lo
mismo, o incluso más.
No soy quien para
dar consejos a nadie, ya que solamente llevo unos meses entrenando a mi
cerebro, pero os prometo que funciona,.
Yo, cuando, por
ejemplo, alguien quedaba conmigo y a última hora me cambiaba los planes pues (aunque
no dijese nada) siempre me medio mosqueaba, y no, ese alguien, en ese momento,
le habrá surgido algo lo suficientemente importante como para no estar contigo
hoy. Creo que no hace falta recalcar que eso lo digo para personas que os
demuestran que le importáis, un tío, o una tía, que os muestra indiferencia, o
que nunca puede quedar; puerta. Así, sin más.
Pero hablo de la
gente que os demuestra que os quiere y que os quiere de verdad y aún así le
exigís mucho más. Y si, es bueno ser exigente con la gente, pero también con
uno mismo. Pregúntate si tú estás dando aquello que estás pidiendo. Y aunque la
respuesta sea si, cada persona es un mundo, y alguien que te quiere mucho, que
te quiere con todas sus fuerzas, puede que lo demuestre de una forma diferente
a la tuya. Eso sí, que os lo demuestren,
sino, otra vez; puerta.
Yo, si os soy
sincera, me he castigado durante mucho, muchísimo tiempo a mi misma, siempre lo
he dicho, que mi peor enemiga era yo misma, siempre esa voz en mi cabeza que me
decía que yo no podía, que yo no valía, que donde iba yo a intentar hacer
cualquier cosa. Que yo era menos que nadie, que no valía para absolutamente
nada. Y sabes de quien era la culpa? No de esa voz de la mente que siempre está
hablando, sino mía, por hacerle caso.
Vuestra cabeza no
va a parar de pensar, pero está en vuestra mano no escucharla cuando vienen
esos pensamientos negativos. Yo, ahora mismo, si empiezo a rallarme la cabeza
me digo a mi misma, no, te estás yendo por las ramas y esto no te aporta
absolutamente nada, y intento que mi mente vuelva a un lugar neutro.Y no es fácil, grita mucho, y muy alto. Pero
se puede.
No soy nadie para
dar consejos, y menos a gente que no conozco, porque no sé vuestra historia,
vuestra voz, vuestros motivos. Pero me ha cambiado tanto la vida esto, que me
he visto en la obligación de contaros este pequeño secreto.
Intentad educar a
vuestra mente, no viváis en pasados que ya no puedes cambiar ni en futuros que
todavía no han llegado, deja que las cosas duelan cuando tengan que doler, no
empieces una relación pensando que se va a acabar, porque cuando seacabe (si se acaba) vas a tener el dolor de
la ruptura, y el sufrimiento que has tenido durante X tiempo, total para
terminar con el mismo resultado.
Cuando os pase
algo, parad, pensadcon claridad y sed
conscientes en todo momento de lo que es realmente el problema y de lo que vuestra
mente está intentando que sea. Y decidle que vuelta al punto neutro, que
analice el problema, que busque soluciones, pero no dejéis que se vaya a
pasados ni a futuros, siempre al centro. Se os va a ir, pero intentad que
vuelva, y hacedlo una y otra vez. Al final, os volverá sola, y es entonces
cuando habremos aprendido a vivir sin sufrir en exceso. A vivir el día a día. A vivir tio, a vivir.
A partir de aquí
el video ha sido totalmente improvisado, por tanto, no tengo letra de ello. Un
abrazo
Tanto
tiempo rota, tanto tiempo sola, a tu lado quiero decir.
Tantos
días donde intenté luchar contra todo, incluso contra mi misma cuando una parte
de mi me gritaba que las cosas no iban bien.
Me
intenté silenciar ese sonido tantas veces, esa voz que me decía que el amor no
era aquello, tantas noches de intentar convencerme que todo estaba bien, que
simplemente era una mala racha, que tú eras así y tenía que aceptarte y que si
eras un pasota no era porque no te importase, sino porque eras así con todo el
mundo ( hay que ver la imaginación que tenemos las personas cuando no queremos
irnos de un lugar, como nos inventamos los motivos para quedarnos) Y eso hice,
me engañé para seguir a tu lado, intenté creerme cada una de tus mentiras
empezando por “todo está bien” pero: si todo estaba bien,¿ porque dolía tanto?
Menos
mal que todo termina, incluso las excusas, incluso aquella venda que me ponía
en los ojos cuando en realidad me hacía falta en las heridas, porque estaban
todas abiertas. Ahora lo pienso, y me siento incluso estúpida, de verdad, hice
todo para quedarme, fallé a todo el mundo (empezando por mi) Me mentí, me auto
convencí de que yo era una rallada de mierda y que en realidad tú eras el normal
y yo la paranoica.Me decía a mi misma
que ya estaba bien, que dejase de pensar cosas raras, que tu me querías, pero a
tu manera. Estúpida, a caso hay forma de querer a alguien haciéndole daño? Ya
te digo yo que no. Pero las ganas de estar contigo eran más grandes que las de
estar conmigo misma, el tener que quedarme a tu lado a toda costa, aunque me
estuviese rompiendo en dos.
Quedarme
por los 4 buenos ratos que me regalabas, bueno no, que me cobrabas, porque
luego venían los malos, y joder, pagué con tinta sudor y lágrimas cada vez que
se asomaba tu verdadera cara.
Y
tu verdadera cara es de cobarde, de no saber afrontar nada en esta vida, y no,
no era yo una rallada, es que me estaba dando cuenta que no me estabas
queriendo, el problema es que tampoco lo estaba haciendo yo, y por eso no me
iba. A día de hoy sigo pensando que me quedé más que por exceso de amor hacia
ti, por falta de ese mismo amor hacia mí misma.
Porque
a día de hoy no sería capaz de quedarme en un lugar que me está haciendo daño
de esa manera.
Pero
me quedé, y supongo que lo hice porque, aparte de tóxica, teníamos una relación
de dependencia, yo dependía de ti, y tu, tu no sé qué cojones hacías con tu
vida. Nunca entendí si realmente no me querías, porque no me dejabas irme,
porque me decías que te diese otra oportunidad, acaso no sabes vivir sin romper
a alguien? En fin, poco me importa ya.
La
cuestión es que vuelves, o eso intentas. Diciendo que tenía razón en todo, que
eras tú el problema, que me echas de menos, que nadie te ha vuelto a comprender
como yo, que nadie te ha vuelto a querer como yo.
Y déjame que te explique.
1 si, el problema eras tu
2 yo no te comprendía, simplemente me hacía
la loca por seguir a tu lado, si, hasta ese punto llegó mi enfermedad.
3 a mi tampoco nadie me ha vuelto a
malquerer como tú. Y ni ganas.
4 No me eches de menos, no tienes derecho
después de haberme perdido de la manera que lo hiciste.
5 Me hieres; no me quieres. Me quieres; no
me hieres.
Así que 6; no eches de menos algo que nunca
supiste querer.
7, lo único que espero es que algún día me
perdone, yo misma digo, por todo el daño que me hice al seguir al lado de
alguien que me estaba ahogando.
8 No sabes lo bonito que es vivir con
estabilidad, sin romper a llorar cada noche por una cosa que has dicho o hecho,
desde que me fui me di cuenta que tenía que buscar la estabilidad, que la
felicidad eran solo instantes, pero estar estable, después de tantas subidas y
bajones a tu lado, era algo jodidamente increíble.
9 doliste tanto mientras éramos dos, hiciste
tanto daño mientras estaba a tu lado, que olvidarte fue una tarea mucho más
fácil de lo que pensaba.
Y 10, una frase que leí y me hizo abrir los
ojos y decía algo como: si estas en una relación donde te hacen daño y no te
vas; hay dos personas que no te quieren y una de ellas eres tú.
Y tenían razón. Desde que me quiero de más,
nunca te echo de menos.
Y no, no me eches de menos cuando me
descuidaste de más.
Que seas muy feliz, pero muy lejos, y ojala
algún dia aprendas a cuidar aquello que no quieres perder. Porque no sabes lo
que tienes hasta que lo destrozas, Y así nunca tendrás nada.